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jueves 16 de julio de 2009

DESARROLLO INCLUYENTE E INTEGRAL: A PROPÓSITO DE LA ENCÍCLICA “CARIDAD EN LA VERDAD”

Por Carlos Ayala Ramírez

1. Replanteamiento del "desarrollo"

Entre los años cincuenta y sesenta no hubo una distinción plena entre crecimiento y desarrollo. El desarrollo se entendió como el resultado de la planificación orientada a una mayor participación de la industria y los servicios en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Igualmente, el mejoramiento en indicadores no económicos (alfabetización, escolarización, programas de vivienda, etc.) fueron considerados como parte del fenómeno económico. Hablar de desarrollo era hablar del aumento del PIB. Este se constituyó en la medida de bienestar y progreso. Sin embargo, el PIB - objeto de principal atención de la economía positiva - no reflejaba ni la disponibilidad o calidad de los recursos, ni la equidad en la distribución de la riqueza producida por una sociedad en un período determinado. Tampoco reflejaba las diversas dimensiones del desarrollo. Cierto es que sin crecimiento económico no puede haber desarrollo, pero el desarrollo no se limita al crecimiento estrictamente económico. Es una condición de posibilidad, pero no una condición suficiente para hablar propiamente de desarrollo, menos si este se entiende como desarrollo humano.

La carta encíclica de Benedicto XVI "Caridad en la verdad" (junio de 2009), nos recuerda que un cambio fundamental en la concepción de "desarrollo" lo produjo Pablo VI en su encíclica "Populorum progressio", publicada en 1967. Benedicto XVI lo formula en los siguientes términos:
"Pablo VI tenía una visión articulada del desarrollo. Con el término «desarrollo» quiso indicar ante todo el objetivo de que los pueblos salieran del hambre, la miseria, las enfermedades endémicas y el analfabetismo. Desde el punto de vista económico, eso significaba su participación activa y en condiciones de igualdad en el proceso económico internacional; desde el punto de vista social, su evolución hacia sociedades solidarias y con buen nivel de formación; desde el punto de vista político, la consolidación de regímenes democráticos capaces de asegurar libertad y paz…" (CIV, no.21).

La inflexión o cambio de sentido en la manera de entender el desarrollo en Pablo VI, consiste al menos en dos aspectos:

Primero, la nueva perspectiva desde donde se mira el desarrollo, es decir, desde la realidad de los pueblos pobres. Desde ellos se mirará mejor en qué puede consistir el desarrollo y hacia dónde debe orientarse.

Segundo, el carácter integral del desarrollo asociado a la libertad de carencias o negaciones de carácter económico, político, cultural y social. El desarrollo es relacionado con la necesidad de verse libres de la miseria, de la inseguridad, de la ignorancia, de situaciones que ofenden o atropellan la dignidad de hombres y mujeres.

2. El desarrollo desigual

Después de tantos años - 42 de haberse publicado la Populorum progressio - Benedicto XVI se pregunta hasta qué punto se han cumplido las expectativas de Pablo VI siguiendo el modelo de desarrollo que se ha adoptado en las últimas décadas. La respuesta es franca: "el desarrollo ha estado aquejado por desviaciones y problemas dramáticos". Porque la desigualdad generada por los modelos impulsados ciertamente es dramática. En efecto, en 1960, el 20% más rico de la población mundial registraba ingresos 30 veces más elevados que los del 20% más pobre. En 1990, el 20% más rico estaba recibiendo 60 veces más (cfr, PNUD, Informe sobre desarrollo humano, 1992). Al ingresar al nuevo milenio el desarrollo humano planteaba grandes desafíos. De los 4 mil 600 millones de habitantes que tenían los países pobres, más de 850 millones eran analfabetos, casi mil millones carecían de acceso a fuentes de agua mejoradas, y 2 mil 400 millones no tenían acceso a servicios sanitarios básicos, cerca de 325 millones de niños y niñas no asistían a la escuela, 11 millones de niños menores de cinco años morían por causas que podrían evitarse (cfr. PNUD, Informe Sobre Desarrollo Humano, 2001).

El cuadro, claro está, era dramático y llevó a los jefes de Estado y de gobierno a comprometerse con el respeto y defensa de la dignidad humana, la igualdad y la equidad en el plano mundial. De ahí surgen los objetivos del milenio a favor del desarrollo y la erradicación de la pobreza para el año 2015. Entre los 8 objetivos estratégicos se plantean, por ejemplo, reducir en la mitad la proporción de habitantes que viven con menos de un dólar por día y reducir en la mitad la proporción de habitantes del mundo que padecen hambre. La crisis financiera que comenzó en los países ricos y que ahora se ha transformado en crisis económica mundial ya está obstaculizando la urgencia de reducir la pobreza y el cumplimiento de los objetivos fijados en la Declaración del Milenio.

La constatación de un desarrollo desigual agravado por la crisis mundial la denuncia Benedicto XVI cuando afirma:
"Más de cuarenta años después de la Populorum progressio, su argumento de fondo, el progreso, sigue siendo aún un problema abierto, que se ha hecho más agudo y perentorio por la crisis económico-financiera que se está produciendo. Aunque algunas zonas del planeta que sufrían la pobreza han experimentado cambios notables en términos de crecimiento económico y participación en la producción mundial, otras viven todavía en una situación de miseria comparable a la que había en tiempos de Pablo VI y, en algún caso, puede decirse que peor…" (CIV 33).
"…En los países ricos, nuevas categorías sociales se empobrecen y nacen nuevas pobrezas. En las zonas más pobres, algunos grupos gozan de un tipo de superdesarrollo derrochador y consumista, que contrasta de modo inaceptable con situaciones persistentes de miseria deshumanizadora. Se sigue produciendo «el escándalo de las disparidades hirientes…" (CIV 22).

Ahora bien, el gran desafío que presenta esta constatación, es la transformación del modelo. Tarea más difícil si se toma en cuenta que habrá de hacerse en un contexto de crisis financiera mundial. Si se responde a esta exigencia - que sobre todo es ética, antes que económica y política - buscando un desarrollo más humano y humanizador habrá que echar mano de saberes y de haceres operativos. Habrá que unificar caridad con la solidaridad, la justicia y la verdad. De lo contrario el desarrollo incluyente quedará como ideal deseado pero sin posibilidades reales de concretarse.

3. El desarrollo incluyente

¿Cómo llegar a un desarrollo incluyente? Para los países ricos lo que está en juego en la presente crisis económica mundial es su calidad de vida. Para los países pobres la amenaza o el peligro, es la vida misma. Para los países ricos la preocupación central es cómo salvaguardar el sistema financiero globalizado. Para los países pobres la preocupación principal debería ser cómo proteger - del impacto que ocasiona la crisis - a las poblaciones excluidas. A los países industrializados les preocupa la destrucción de la capa de ozono y el calentamiento general del planeta (resultado del consumo excesivo de los recursos naturales). A los países pobres le preocupa algo más inmediato y cotidiano: la contaminación del agua y la erosión de la tierra. El agua contaminada constituye un peligro contra la vida y los suelos erosionados ponen en peligro el sustento. El mundo rico y el mundo pobre se mueven en dos planos distintos. Viven la vida y la muerte como si tuviéramos dos mundos separados y contrapuestos. Ese abismo del mundo actual es ejemplificado por Benedicto XVI en la dramática realidad del hambre porque la que atraviesan millones de seres humanos:
"En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lázaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epulón, como en cambio Pablo VI deseaba. Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42) es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta" (CIV 27).

Desde los países pobres el desarrollo tiene dos rasgos básicos: la inclusión y la integralidad. Habrá desarrollo humano cuando se expanda el potencial humano, es decir, cuando se accede a una vida digna y saludable, al conocimiento, a los recursos necesarios para un nivel de vida decente, cuando se vive en libertad política, social, económica y cultural. No se trata, pues, solo de crecimiento de ingresos económicos, sino de la expansión de capacidades de la gente (de su ser y hacer), de la expansión de bienes y servicios, de satisfacción de necesidades básicas.

Asociar el desarrollo a los derechos de las personas y los pueblos nos permite una visión más integral y más humanista del desarrollo. Benedicto XVI lo plantea así:
"La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades… El aumento sistémico de las desigualdades entre grupos sociales dentro de un mismo país y entre las poblaciones de los diferentes países, es decir, el aumento masivo de la pobreza relativa, no sólo tiende a erosionar la cohesión social y, de este modo, poner en peligro la democracia, sino que tiene también un impacto negativo en el plano económico por el progresivo desgaste del «capital social», es decir, del conjunto de relaciones de confianza, fiabilidad y respeto de las normas, que son indispensables en toda convivencia civil" (CIV 32).

Según la letra y el espíritu de la carta encíclica "Caridad en la verdad" (Caritas in Veritate), no habrá auténtico desarrollo sin la caridad que nos lleva a la justicia y al respeto de los legítimos derechos de las personas y los pueblos. Pero tampoco lo habrá sin la verdad que nos lleva no sólo al distanciamiento crítico del desarrollo, sino, sobre todo, a la búsqueda de alternativas deseables y posibles de desarrollo incluyente. Benedicto XVI hablando de estos dos valores que inspiran la lucha por un nuevo tipo de desarrollo, nos dice:
"Por eso, la caridad y la verdad nos plantean un compromiso inédito y creativo, ciertamente muy vasto y complejo. Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes dinámicas, animándolas en la perspectiva de esa «civilización del amor», de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura" (CIV 33).

Distanciamiento crítico respecto al modelo predominante de desarrollo y opción por un modelo que dé centralidad al desarrollo de las poblaciones pobres es la propuesta de Benedicto XVI en esta carta encíclica. Nos recuerda lo que en su momento planteaba Ignacio Ellacuría cuando exhortaba a construir un nuevo tipo de civilización: la civilización de la pobreza o del trabajo, que consiste - no en socializar la pobreza - sin en socializar la justicia, de tal modo que se garantice la vida digna de las mayorías excluidas. Y eso pasa, decía Ellacuría, por superar la injusticia estructural, "la cual mantiene violentamente - a través de estructuras económicas, sociales, políticas y culturales - a la mayor parte de la población en situación de permanente violación de sus derechos humanos".

SILENCIO Y CALMA PARA IMPULSAR LA ACCIÓN: XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B

Por Fray Marcos
Publicado por Fe Adulta

CONTEXTO

Para comprender los distintos aspectos del evangelio de hoy, tenemos que tener presente el contexto. Los apóstoles acaban de volver de la misión a la que Jesús les ha envidado de dos en dos (evangelio del domingo pasado). Entre el envío y el regreso, nos ha contado la muerte de Juan Bautista.

El retirarse a un sitio tranquilo y apartado, puede tener dos motivos aparentes: que los discípulos descansen del trabajo, o que, ante el peligro de Herodes, buscasen menor notoriedad.

Pero estos motivos nos dirían muy poco. Lo importante está un poco más allá. Marcos nos está diciendo que los discípulos necesitan una seria reflexión sobre el éxito de su misión, como Jesús necesitó meditar sobre su mesianismo.

EXPLICACIÓN

Después de la misión de los doce, se vuelven a reunir y se cuentan las peripecias de la tarea que acaba de terminar. Parece ser que les ha ido bien y vienen encantados (Lucas lo dice expresamente). La euforia de la gente que les busca ratifica esa visión. El éxito se les está subiendo a la cabeza y no les deja tomar la postura adecuada.

“Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco”. El mismo Jesús que les empujó a una actividad febril entre la gente, les lleva ahora a un alejamiento de esa misma gente para dedicarse a ellos mismos. No se treta solamente de la preocupación por su cansancio. Se trata sobre todo, de que entiendan bien el sentido de lo que está sucediendo y no se dejen llevar por falsos espejismos. Por dos veces se dice que van al desierto.

El texto griego no dice ‘lugar tranquilo o despoblado’ sino erhmon topon en latín: “desertum locum” que significa lugar desértico. La diferencia es importante si tenemos en cuenta el significado que Marcos da al desierto, como lugar de lucha contra el falso mesianismo.

Inmediatamente después de ser bautizado, Marcos coloca a Jesús en el desierto, para que allí aclare cual va a ser su verdadera misión, superando la tentación de un mesianismo triunfalista.

Después del primer éxito en la sinagoga de Cafarnaún y la curación de la suegra de Pedro, se marcha él solo al desierto para orar; de tal manera que Pedro le encuentra y dice, muy enfadado porque está perdiendo la oportunidad de medrar: “todo el mundo te busca”.

Jesús pretende que una reflexión en calma, les haga superar el estado de euforia.

“Se les adelantaron”. Los planes van a ser frustrados por una urgencia mayor, la de la gente que le esperaba. En la profunda humanidad manifestada por Jesús en el evangelio de hoy, tenemos que descubrir su verdadera divinidad.

Es de notar que el relato habla ahora del grupo. “Los reconocieron”, “se les adelantaron”. Al incorporar a los doce a su propia misión, queda establecido el grupo como una comunidad de acción.

La búsqueda de la gente refleja un deseo de salvación que posibilita la tarea de Jesús. Como la hemorroísa, como Jairo, el pueblo oprimido descubre su necesidad de salvación y la busca en Jesús; seguramente ayudado por la predicación de los apóstoles durante la reciente misión.

“Como Ovejas sin pastor”. Es una imagen clásica en el Antiguo Testamento. En una cultura en que la ganadería era el principal medio de sustento, todos sabían perfectamente lo que se estaba insinuando con la imagen del pastor.

Siguiendo la primera lectura, Jesús hace una crítica a los dirigentes que, en vez de cuidar de las ovejas, las utilizan en beneficio propio. Siempre ha pasado lo mismo. Nunca han faltado pastores, pero han sido tantas las ofertas y hechas con tanta persuasión, que el pueblo se ha sentido indefenso ante las ofertas más disparatadas.

“Le dio lástima de ellos”. Una manera entrañable de decir lo que a Jesús le importaba la gente. La ‘compasión’ sería una manera más adecuada de expresar el amor, superando los malentendidos que la palabra ‘lástima’ puede comportar. Podemos sentir lástima de una persona, pero no mover un dedo para sacarle de la lastimosa situación.

En todos los tiempos podemos constatar que ni los políticos ni los eclesiásticos tienen en cuenta al pueblo a la hora de tomar sus decisiones. Lo que mueve siempre a los dirigentes, es el interés personal, disfrazado de una preocupación por la institución correspondiente.

“Y se puso a enseñarles con calma”. Una manera muy sutil de decir que por encima de los planes de Jesús, está la necesidad de la gente.

Por cierto, el texto griego no dice “con calma”, sino “muchas cosas” (. La verdad es que del contexto se deduce que dedicó todo el día a esa tarea, pues a continuación Marcos narra la multiplicación de los panes, que empieza advirtiendo de que ‘se hizo tarde’.

Tener tiempo para los demás es la mejor manera de responder a las exigencias del evangelio. Jesús nos muestra esta total disponibilidad. En realidad, la vocación del cristiano es ésta: ser para los demás.

APLICACIÓN

Se cumple la promesa de Jeremías. Jesús es el único pastor. Como dice Juan, él es el modelo de pastor, el único que no nos va a engañar ni se va a aprovechar de nosotros. Con todos los demás que se presenten como intermediarios, hay que tener cuidado, porque nos pueden desviar poniendo sus intereses por delante de los nuestros.

Es una tentación en la que los seres humanos caemos casi siempre; incluso cuando hablamos de Dios es para manipularlo y ponerlo a nuestro servicio. El Dios que hemos predicado es un Dios del que somos representantes, y eso nos permite aprovecharnos de todo bicho viviente.

Hoy no están las ovejas menos despistadas que en tiempo de Jesús. No faltan pastores, pero cada uno las manda por un camino diferente. No sé lo que pasaría en otras épocas, pero si hay una característica de la nuestra, es precisamente la desorientación.

Es urgente descubrir el verdadero mensaje del evangelio para poder superar tanta ideología y legalismo como se le ha adherido a través del tiempo.

Cuando Pablo dice que derribó el muro que los separaba, no se refiere a una actuación externa, sino a una actitud interna de fidelidad a sí mismos, que permite a los seres humanos superar la barrera del odio.

Lo que nos separa es siempre nuestro “ego” (falso yo). Nuestro verdadero ser, lo que hay de Dios en nosotros, es idéntico en todos. Ahí tenemos que buscar la unidad. En la medida que descubramos nuestro ser profundo, desaparecerá el muro que nos sigue separando, el odio.

Cuando en el evangelio Jesús invita a los apóstoles a retirarse al desierto, está tratando de decirnos que sólo en el silencio y en el recogimiento interior, podemos encontrar el verdadero ser, y sólo después de saber donde está, podemos indicar a los demás el camino para encontrarlo.

Sin vida interior, sin meditación profunda no puede haber una verdadera vida espiritual. Sin esa vivencia no podemos ayudar a los demás a descubrir el manantial de agua viva que llevan dentro. Si encontramos a Dios en nosotros, llevarlo a los demás se convertirá en la tarea más urgente de nuestra vida.

El evangelio de hoy es un reconocimiento de la necesidad del silencio para recuperar la armonía interna, amenazada por el exceso de actividad en cualquier orden de cosas. El estrés que hoy padecemos se debe a que no tenemos tiempo para nosotros mismos. Esta falta de tiempos tranquilos nos impide asimilar y ordenar los acontecimientos, que de esa manera nos pueden destrozar, como la comida no digerida y por lo tanto indigesta.

Busca en tu interior y descubre allí el verdadero guía. No mendigues más agua que se te da a cuentagotas y por un precio; busca la fuente que está siempre manando y a tu entera disposición.

Las mediaciones serán buenas en la medida que no se conviertan en fines o en medios para que otro se aproveche. Te ayudará todo aquel que te ayude a entrar dentro de ti y a ser fiel a las exigencias que nacen de lo hondo del ser.

La exigencia fundamental del ser humano es el amor. Sin ser amado puedes desplegar tu humanidad, Sin amar, no. Nuestra obligación no es sólo el no oprimir a nadie, sino también, no dejar que nadie nos oprima. Si queremos liberar a los demás, primero tenemos que ser nosotros libres.

Las vacaciones debían ser tiempo para la meditación y para poner en orden nuestras ideas sobre el hombre, sobre el mundo y sobre Dios. Debemos encontrar tiempo para la sana diversión, pero también para la meditación reposada y profunda, sin la cual, nuestra trayectoria humana no puede mantener el buen rumbo.

Sin una autocrítica de lo que somos y de lo que hacemos, no podemos llevar una existencia equilibrada. Sin momentos para encontrarse consigo mismo, el hombre termina deshilachado y troceado, incapaz de mantener su unidad personal. Muchas veces, el miedo a encontrarnos con nuestro propio vacío interior, nos impide buscar ese ‘sitio tranquilo y apartado’ donde poder recuperarnos. Preferimos el bullicio y la diversión externa que me dispense de la reflexión.

El dedicarse a los demás y la dedicación a uno mismo no son dos aspectos que se puedan separar. La contemplación y la acción no pueden disociarse. Ni una ni otra serían auténticas si las separáramos. Todo acercamiento a Dios lleva directamente a los demás. Todo verdadero acercamiento a los demás, nos acerca inevitablemente a Dios. Si en nuestra vida somos capaces de olvidar uno de los dos aspectos, sería la señal de que nos estamos equivocando de objetivo y además, nos estamos alejando del evangelio.



Meditación-contemplación

Acción o contemplación
ha sido el caballo de batalla de la vida espiritual.
No hay tal oposición entre una y otra.
La acción sin contemplación sería estéril.
La contemplación sin acción sería una falacia.
…………….

Al verdadero Dios sólo se llega a través del ser.
Descubrir tu verdadero ser es identificarte con los demás.
Una auténtica vida espiritual
te llevará a la preocupación sincera por el otro.
…………..

Cuando la entrega al otro no es fruto de una programación,
es en sí misma, una verdadera oración.
Un verdadero contacto con Dios en la oración,
es ya en sí, una acción en beneficio de todos.

Evangelio Misionero del Día: Viernes 17 de Julio de 2009. XV SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 1-8

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no esta permitido en sábado».
Pero Él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa "prefiero la misericordia al sacrificio", no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

La norma de las normas: la misericordia por encima de todo
San Mateo 12, 1-8
“Si hubieseis comprendido… no condenaríais a los que no tienen culpa”


Veamos en el pasaje de hoy cómo es que Jesús da el verdadero “descanso” (el Shabbat) y hace ligera la carga de la Ley.

El texto nos presenta la primera controversia sobre el estricto cumplimiento de la ley del descanso “sabático” (cuya norma se encuentra en Éxodo 20,8-11). La escena sucede en medio del campo. Los interlocutores son los fariseos.

Los fariseos le reprochan a Jesús el que sus discípulos hagan en un sábado algo que no está permitido por la ley: “Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado” (12,2). Ellos se refieren expresamente al “arrancar espigas y comerlas” (12,1; oficio clasificado en el índice lo prohibido hacer en sábado). Ellos solamente se fijan en la norma, no en el hambre de los discípulos (“sintieron hambre”, se había dicho en el v.1) ni en la misericordia de Jesús que les permite romper la norma para remediar la necesidad (“misericordia quiero…”, v.7).

Los fariseos esperaban que Jesús les hiciera caso y reprendiera a sus discípulos, pero no sucedió así. De hecho, si los discípulos hicieron esto fue porque los incentivó su Maestro.

La respuesta de Jesús, siguiendo el mismo esquema de los debates de los fariseos, cita dos pasajes bíblicos en los cuales el remedio de una necesidad fue más importante que la rigidez de la norma:
(1) Jesús lee el episodio de 1ªSamuel 21,2-7, donde sacerdote Ajimélek le permite a David comerse el pan que se había destinado para el Templo y los sacerdotes (ver Éxodo 25,23-30), ya que no había pan profano para comer (ver Mateo 12,3-4).
(2) Luego apela a un argumento jurídico tomado del mismo libro de la Ley: cuando un sacerdote está en el ejercicio de sus funciones en el Templo no todas las estrictas normas del descanso sabático le aplican (ver Mateo 12,5-6 citando Números 28,9-10). De lo cual Jesús concluye: “Yo os digo que aquí hay algo mayor que el Templo” (12,6). Esto quiere decir que si el Templo dispensa de la Ley del descanso, Jesús puede dispensar a sus discípulos eventualmente de una norma que impedía la caridad.

Jesús, “Dios-con-nosotros”, es “mayor que el Templo” (12,6) y “Señor del Sábado” (12,8). Estas afirmaciones son sorprendentes. Para los fariseos suenan como blasfemia inaceptable. Para los discípulos de Jesús sonarán como respuesta a la pregunta por la identidad de Jesús –el verdadero “ungido” y “Templo” de Dios- y punto de partida de una nueva actitud frente al aparato legal hebreo. Jesús deja entender que ninguna institución puede estar por encima de la novedosa noticia de la caridad del Reino que viene al mundo por medio de la predicación, los milagros y los gestos de misericordia de Jesús.

La cita profética de Oseas 6,6, “Misericordia quiero, que no sacrificio”, introduce una nueva crítica de Jesús a la rigidez espiritual de los fariseos. Una de las “fatigas” (11,28) de la gente era el sentimiento de culpa por haber tenido que hacer algo urgente que remediara sus necesidades pasando por encima de las normas establecidas.

El verdadero culto a Dios no está en los ritos externos sino en el tener un corazón como el de él –lo cual era la finalidad primera del culto externo-, predicaron los profetas. Cuando esto no es claro se puede caer en posturas condenatorias que si bien son coherentes con la norma escrita, pueden no coincidir con la prioridad de Dios que es la vida plena del hombre.

Por eso Jesús dice dónde está la verdadera falta de los que cree que nunca cometen faltas: “No condenaríais a los que no tienen culpa” (12,7).

La auténtica experiencia religiosa apunta siempre a la comunión con Dios. Si bien el sacrificio del Templo tenía esta finalidad, no se podía olvidar que lo fundamental está en el corazón: “Pues no te agrada el sacrificio, si te ofrezco un holocausto no lo aceptas. El sacrificio a Dios es un espíritu contrito; un corazón contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias” (Salmo 51,18-19). Según eso, ¿cuál es el verdadero rito que Dios espera de mi: el amor o la norma? Si respondemos que lo segundo podríamos terminar, no sacrificándonos para Dios, sino sacrificando su amor y “a los que no tienen culpa” (12,7).


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Cómo enfoca Jesús la polémica de los fariseos escandalizados porque los discípulos hambrientos quebrantaron la ley para satisfacer su necesidad?

2. ¿Qué afirmaciones acerca de Jesús se hacen en este pasaje del evangelio? ¿Qué nos dicen de “nuevo” acerca de Él?

3. ¿He “sacrificado” a alguna persona por el apego estricto a una norma?

El realismo de la gracia


Juan Pablo II conocía muy bien las deficiencias y los fallos reales en el modo concreto de entender y de ‘vivir’ la vida consagrada, por parte de las personas y de sus respectivas instituciones. Pero, prefirió colocarse siempre en el realismo de la gracia, de la fidelidad inquebranta­ble del Padre a sus planes de amor, del impulso vigoroso del Espíritu, de la ejemplaridad histórica de la inmensa mayoría de las religiosas y de los religiosos, y del 'poder seductor' de Jesús, del atractivo irresistible de la belleza divina, del aliento maternal de María, de la fuerza contagiosa del ideal, y también de la fundamental buena voluntad de las mismas personas consagradas.

Por eso, aunque más de una vez hace referencia explícita a los problemas y a las dificultades reales de la vida consagrada de hoy, predomina con mucho -a lo largo de todo su magisterio y, especialmente, en la exhortación apostólica Vita Consecrata- un tono claramente positivo, optimista y alentador:

"Las dificultades actuales...no deben inducir a suscitar dudas sobre el hecho de que la profesión de los consejos evangélicos sea parte integrante de la vida de la Iglesia, a la que aporta un precioso impulso hacia una mayor coherencia evangélica" (VC 3). "Las dificultades no deben, sin embargo, inducir al desaliento. Es preciso, más bien, comprome­terse con nuevo ímpetu, porque la Iglesia necesita la aportación espiritual y apostólica de una vida consagrada renovada y fortalecida" (VC 13). "Las dificultades provenientes de la disminución de personal y de iniciativas, no debe en modo alguno hacer perder la con fianza en la fuerza evangélica de la vida consagrada, la cual será siempre operante y actual en la vida de la Iglesia" (VC 63).

En el Sínodo sobre la vida consagrada, hubo quienes hicieron una relación detallada y minuciosa de esas deficiencias y de esos fallos de la vida consagrada actual, en sus distintas formas. Y lo hicieron en tono casi apocalíptico, capaz de provocar el mayor pesimismo. Sin embargo, el mismo Sínodo -en cuanto tal-, aun siendo consciente de la gran parte de verdad que encerraban esos análisis de situación, prefirió adoptar, en sus Propuestas finales, un tono decididamente positivo, alentador y optimista, urgiendo siempre a una creciente fidelidad.

La corrección, cuando es de verdad evangélica (cf Mt 18, 15) sirve siempre de estimulo y de aliento. Porque -antes- sabe conocer y reconocer lo mucho que hay de positivo en las personas y en las instituciones. Quien, por el contrario, se fija casi exclusivamente en lo que todavía les falta y no en lo que ya han conseguido; o se detiene mucho más en las deficiencias que en los logros, no actúa como verdadero instrumento del Espíritu Santo. Tampoco, el que cree que la corrección es su principal -y casi único- deber. Y olvida -o no practica- el reconocimiento sincero y la sincera alabanza por tantas ‘cosas’ buenas y tan altamente positivas como existen, concretamente, en los religiosos y religiosas y en la misma vida consagrada. Pues, de hecho, no sabe alentar, promover, animar y fortalecer, como signo eficaz y principio activo de animación-comunión, dejando que el aliento y la fuerza del Espíritu Santo pasen, a través de su propia acción, a los demás (cf 2 Cor 1, 3-7). Por eso, aunque lo haga con la mejor voluntad y -en su intención- pretenda suscitar la verdadera fidelidad, lo que consigue o lo que de hecho ‘fomenta’ es des-alentar y des-animar.

Es cierto, dolorosamente cierto, que ha habido algunas voces concretas, que se han extralimitado en sus afirmaciones o en sus críticas a la misma Jerarquía. Pero, lo han hecho por su cuenta y riesgo, y sin contar con el respaldo de la propia Institución. ¿Por qué, entonces, se emiten a veces algunos juicios casi ‘universales’ y ampliamente ‘generalizados’ y sin matices, sobre los religiosos y religiosas, en general, o sobre todo un Instituto de vida consagrada? Lo mínimo que se puede decir, en esos casos -sin caer en lo mismo que ahora se critica-, es que, objetivamente, no se trata de un juicio evangélico, y ni siquiera justo, porque no responde a la verdad verdadera.

Domingo 19. 07. 09. Como ovejas sin pastor… Ante el Año Sacerdotal de Benedicto XVI

Publicado por El Blog de X. Pikaza

Domingo 16. Tiempo ordinario. Ciclo B. Mc 6, 30-34. La escena del evangelio de hoy se anuda a la anterior, en forma de cadena, de modo que el último verso de Mc 6, 6b-30 (culmina el envío, tras la muerte del Bautista) sirve de principio del relato más extenso de la multiplicación (Mc 6, 30-44). Pero la liturgia de hoy ha tomado sólo los primeros versos de la nueva escena, que vamos a comentar, porque ellos son muy significativos pues se dice que eran como ovejas sin pastor.¿Se puede aplicar esa palabra a nuestra Iglesia? Éste es un pasaje que quiero leer y explicar desde el fondo del “año sacerdotal” instaurado por Benedicto XVI.

Texto.

30 Los enviados volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. 31 El les dijo:
-- Venid vosotros solos a un lugar solitario, para descansar un poco.
Porque eran tantos los que iban y venían, que no tenían ni tiempo para comer.
32 Se fueron en la barca, ellos solos, a un lugar despoblado. 33 Pero los vieron marchar y muchos los reconocieron y corrieron allá, a pie, de todos los pueblos, llegando incluso antes que ellos. 34 Al desembarcar, vio un gran gentío, sintió misericordia de ellos, pues eran como ovejas sin pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas (Mc 6, 30-34)

1. Sentido básico

La iglesia va naciendo precisamente allí donde se vinculan misión y acogida. Jesús y sus discípulos deben adaptarse a las necesidades de la multitud. Jesús y sus discípulos han planeado y realizado una primera misión y ahora quieren descansar… (ratificando lo que han hecho), pero los necesitados vienen, llaman a la puerta, de un modo distinto, de manera que ellos, discípulos de Jesús, han de recibirles con hospitalidad de palabra y comida en un lugar desierto.

Jesús quería descansar pero no puede. Jesús quería conservar lo que había hecho, centrándose en la intimidad de sus discípulos, para profundizar con ellos en la tarea que ya han realizado, pero no le dejan, la gente quiere y busca otras cosas. Es como cierta Iglesia actual que quiere “descansar” en lo que tiene, retirarse para resolver sus cosas (sus leyes sagradas, su buen sacerdocio…). Pero viene la multitud, ella es lo primero. Desde aquí se entiende toda la escena que sigue (Mc 6, 30-44)

a: Introducción (6, 30-33). Jesús quiere descansar con sus discípulos, la muchedumbre le sigue.
b: Acción primera: palabra (6, 34). Jesús se apiada de la muchedumbre a la que enseña.
c: Acción segunda: comida (6,35-44). Se hace tarde y los discípulos quieren despedir (apolyson: 6, 36) a los presentes. Jesús, en cambio, les ofrece el alimento.
a': Despedida (6, 45-46). Sólo habiéndoles dado de comer, Jesús les despide (apolyei: 6, 45). El final de la escena es otra vez principio de la siguiente (paso por el mar), en encadenamiento narrativo y teológico.

2. Punto de partida. Jesús tiene que cambiar de idea

El evangelio de la liturgia de hoy sólo trata de las dos primeras partes de la escena: Jesús quiere retirarse con sus discípulos para descansar y orar, centrándose en aquello que han hecho. Están cansados, necesitan un tiempo para ellos mismos, para profundizar en lo que ha sido su tarea… Pero la gente viene y Jesús les acoge y enseña. Dejamos la multiplicación/alimentación para otro día. Como he dicho, éste es un día de reflexión “sacerdotal”: ¿qué quiere hacer Jesús con sus discípulos, en privado? ¿cómo tienen que cambiar)

La muchedumbre ha perseguido a Jesús y a los Doce en su retiro en el desierto (6, 33) de manera ansiosa, casi desesperada. Algunos autores como J. Wellhausen han puesto de relieve la dificultad histórica que plantea esta parte de la narración: la multitud de varios miles de personas descubre el lugar secreto del destino de Jesús y llega a ese lugar más rápidamente que Jesús, dando un giro por tierra, antes que el pequeño grupo de Jesús y sus discípulos pueda hacerlo por mar, aunque presumiblemente ese viaje por mar es más directo. En todo caso, como en el caso semejante del tema de la persecución en 1, 35-36, nos hallamos ante un motivo teológico, más que ante un motivo puramente histórico. El hecho de la que multitud persiga a Jesús pone de relieve el hambre más grande y la esperanza que él ha suscitado en ellos.

Jesús se retira privadamente a un lugar desierto. Gr kat’idian eis erēmon topon. Ésta es una de las expresiones dobles, típicas de Marcos y expresa dos de sus temas característicos: el retiro de Jesús con sus discípulos (4, 10. 34 etc.) y su morada en el desierto (Mc 1, 12-13. 35. 45) .

Se viene sugiriendo con frecuencia que esa retirada de Jesús, dejando la actividad pública, se encuentra motivada por el miedo de que Herodes Antipas, que le había vinculado con Juan Bautista (6,14-16), pueda tratarle también a él de la misma forma brutal con la que trató al Bautista. Pero en nuestro pasaje no se dice nada de ese motivo, y parece más conforme con la secuencias de los acontecimientos y con la teología de Marcos en general el suponer que la muerte de Juan impulsa a Jesús a dedicar una atención más directa a sus discípulos, que ocuparán su lugar después de su propia muerte (en el tiempo de pascua). Pues bien, la novedad está en el hecho de que el mismo Jesús tiene que cambiar de idea, tiene que hacer una cosa que no esperaba ni había planeado, pues la que decide su tarea es la gente

3. Son como ovejas sin pastor. Tema del Antiguo Testamento

Eran como ovejas que no tenían un pastor. Gt. hōs probata mē echonta poimena. Los reyes mesopotamios se describen ya a sí mismos como pastores de sus pueblos (véase, por ejemplo, el Código de Hammurabi, Prólogo 1) y en el Antiguo Testamento y en la literatura judía posterior tanto Dios como los líderes humanos aparecen descritos como pastores que deberían dirigir y cuidar a su rebaño . Además, en el Antiguo Testamento y en la tradición judía posterior destacan dos personajes (Moisés y David) que son pastores en sentido sentido literal al sentido metafórico (véase, por ejemplo, Sal 78, 70-72 y Ex Rab 2, 2-3). De esa manera, nuestro pasaje suscita la impresión de que Jesús es, al mismo tiempo, el Mesías davídico (cf. Sal Salomón 16, 23-46, donde el Mesías aparece como pastor) y una figura como Moisés

En nuestro pasaje se destaca más el segundo aspecto, es decir, el aspecto mosaico de la imagen del pastor. Ciertamente, la frase «como oveja sin pastor» no está limitada en el Antiguo Testamento a Moisés, sino que ha venido a convertirse en una metáfora proverbial para indicar el sufrimiento del pueblo, tanto por la falta de liderazgo (Num 27, 17; 1 Rey 22, 17//2 Cron 18, 16; Judit 11, 19) como por el influjo de los malos
pastores/dirigentes (Ez 34, 8; Zac 10, 2), y ambos rasgos parecen aplicarse a nuestro caso. Pero la frase remite de manera más precisa a las palabras de Moisés en Num 27, 17. Pues bien, al pasar de una alusión a Moisés a una referencia a la enseñanza de Jesús, Marcos está apoyándose probablemente en una tradición judía según la cual la Torah, la enseñanza de Moisés constituye una respuesta divina al dilema de las ovejas sin pastor que hay en Israel (cf. Sal 119, 176; Filón, Posteridad y exilo de Caín 67-69; Ap. Baruc 76, 13-14) .
En Num 27, 17, Moisés pide a Dios que establezca en su lugar a un pastor, y Dios le responde estableciendo a Josué (=en griego Iēsous, Jesús), «un hombre en quien repose el Espíritu». A la luz de esta secuencia puede pensarse que la tipología de Josué/Jesús puede estar en el fondo del pasaje de Marcos: también Jesús es un sucesor de Moisés en quien habita el Espíritu de Dios (véase 1, 9-11 y véase también Hebr 4, 8 donde se evoca la tipología de Josué/Jesús). Además, a Josué se le recuerda como uno que era «como Moisés» ; en esa línea, en el resto del relato de la multiplicación Jesús actuará como Moisés.

4 Como ovejas sin pastor, tema de Iglesia… Benedicto XVI y el año de los pastores

Pero no podemos quedar en el Antiguo Testamento, como si los “malos” fueran los pastores de Israel, que había cientos y muy buenos (sacerdotes de Jerusalén, escribas de las escuelas, fariseos…). Tenemos que pasar a nuestra Iglesia y ver si hay “pastores” que de verdad acogen al pueblo: reciben, entienden…
El problema no es hoy lo que pasó antiguamente, en tiempos de Jesús, sino lo que sucede en la Iglesia y el mundo. ¿Hay pastores de verdad? Benedicto XVI acaba de inaugurar el año sacerdotal, año de buenos pastores… Pero quizá tiene que cambiar de idea, como cambió el mismo Jesús, descubriendo la necesidad de unos pastores distintos. Esperemos que vaya en la línea de aquello que quería Jesús:

Jesús
Jesús quería pastores de un tipo (retirados con él… en un desierto)
Jesús tuvo que cambiar… Acogió a la gente y empezó a realizar la tarea de otra forma

La iglesia actual:
Tiene un tipo de pastores y quiere retirarse aún más con ellos
Pero quizá el mundo actual, las necesidades de los hombres y mujeres, tienen que llevar a un cambio…

Jesús actúa como buen pastor, conforme a una imagen mesiánica del AT (cf. Núm 27, 17; Jer 23, 4; Ez 34, 23) y de textos judíos posteriores (cf. SalSal 17, 40; 1 Enoc 83-90). Él conduce, protege y alimenta al rebaño de los descarriados (ovejas sin pastor), asumiendo una experiencia israelita expresada sobre todo por Sal 23 donde el mismo Dios se muestra pastor que guía y protege a sus fieles, ofreciéndoles mesa o comida de gozo triunfante, que la tradición ha interpretado como plenitud escatológica. Como pastor de Dios, Jesús ofrece palabra y comida a los más necesitados, que están sin protección en Israel o sobre el mundo.

La Iglesia ha de seguir el ejemplo de Jesús… ofreciendo una palabra, abriendo un camino en el momento actual… ¿o no hay gente que viene? La imagen de una Iglesia retirada en un desierto, mientras el mundo muere de hambre, debe hacernos pensar

6 Un pastor compasivo, que enseña (y da de comer)

La novedad del pasaje está en que Jesús “acoge” a la gente que viene. El punto de partida de su misión no es él, lo que él piensa y quiere (¡quiere retirarse!), sino las necesidades de la gente…. Por eso cambia de idea, acoge y enseña, porque es de verdad compasivo:

-- Jesús se compadece (esplankhnisthê: 6, 34) de los necesitados, como el Dios misericordioso del AT (cf. Ex 34, 6-7; Jon 3, 3). Por encima de la ley, como principio de nueva comunión humana (de iglesia), se ha elevado esta profunda misericordia de Jesús, tanto aquí (y en 8, 2) como en los milagros del leproso y niño enfermo (1, 41; 9, 22). Sólo esa piedad que nace de su entraña (splankhna), superando el egoísmo del pequeño grupo, hace posible el surgimiento de la nueva familia mesiánica. Quería Jesús descansar con los suyos, pero deja que le influyan las necesidades del mundo. Renuncia así al reposo y abre para todos, en pleno campo, las entrañas de su nueva casa mesiánica, en gesto de palabra y pan compartido.

A lo largo de la tradición de los sinópticos, este verbo (esplachnisthē) se encuentra típica y naturalmente asociado con los milagros (véase por ejemplo la mayor parte de los manuscritos de Mc 1, 41; Mc 8, 2//Mt 15, 32; Mc 9, 22; Mt 14, 14; Mt 20, 34; Lc 7, 13). Sin embargo, en nuestro pasaje, la compasión de Jesús no lleva directamente a realizar un milagro, sino a enseñar a la multitud – una fusión típicamente marcana del motivo del poder de realizar milagros con el de enseñar (cf. 1, 26-27)

Jesús es empezó a enseñar muchas cosas (o quizá mejor con insistencia, largo tiempo: didaskein polla, 6, 34), ofreciendo palabra mesiánica a todos y no sólo a uno letrados, a pleno campo, en un lugar desierto (deshabitado). No se aísla y escoge a unos pocos en el monte de la revelación; no necesita casa estrictamente dicha (cf. 3, 13.20). La misma muchedumbre que antes le había buscado a la orilla del mar le sigue y busca ahora a pleno campo, en un lugar desierto, para escuchar su palabra. Allí ofrece Jesús la enseñanza creadora, simiente que debe sembrarse en la tierra (cf. 4, 3-9), abriendo un camino de plenitud humana. Quizá buscaban otras cosas, pero Jesús empieza regalándoles palabra comprensible, para que no estén perdidos (como ovejas sin pastor), para que nadie pueda manejarles o engañarles.

Más aún, la respuesta compasiva de Jesús a la muchedumbre le sitúa implícitamente a la par de Moisés que enseñó a Israel en el desierto y cuya enseñanza (Torah) había sido comparada con el pan y que constituía la respuesta gratuita de Dios ante los israelitas, que caminaban errantes, como ovejas sin pastor (véanse las notas sobre «como ovejas sin pastor» en 6, 34 y sobre «panes… cinco», en 6, 38). De un modo semejante, en nuestro pasaje, Jesús mira la oscuridad y hambre del pueblo, tiene compasión de ellos y expresa esta compasión del modo más eficaz posible, es decir, enseñándoles.

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: Jesús, líder para la libertad

Por Fernando Torres Pérez, cmf
Publicado por Ciudad Redonda

Parece que este mundo está necesitado de líderes. Nos encanta tener grandes figuras que nos guíen, que nos orienten, que nos declaren con palabras sencillas lo que está mal y lo que está bien, que nos digan lo que podemos y debemos hacer. Hay líderes de muchos tipos. Están los políticos (Chaves, Obama, Fidel y muchos otros). Podemos no estar de acuerdo con sus ideas pero son personas que lideran, que guían a los demás. Hay muchos que los siguen ciegamente. No es necesario pensar ni reflexionar sobre lo que dice el líder. Lo que dice está, por supuesto, bien dicho, es bueno, es justo, es la verdad.
También hay líderes religiosos. No vamos a decir nombres. Arrastran multitudes. Entroncan con sentimientos muy profundos de las personas. Muchas veces, la mayoría a Dios gracias, lideran para el bien. Hay muchos otros líderes parciales: líderes en la literatura, en la ciencia, en el deporte, etc. Pero el efecto es siempre el mismo: los líderes, la mayor parte de las veces, impiden que las personas piensen y hagan su propio camino, que tomen sus propias decisiones. Si el literato de moda dice que tal novela es muy mala, ya puede su autor buscar otro trabajo, no logrará vender ni un ejemplar. Hasta pasa en los colegios y escuelas. Cuando el líder de la clase señala a uno de sus compañeros como cobardica o acusica o miedoso, todos los demás lo seguirán sin pensar en lo que van a hacer. Y en la moda, donde siempre hay líderes que nos dicen lo que tenemos que vestir.


Un liderazgo diferente

El liderazgo de Jesús es diferente. Hay que tener cuidado al hablar de la imagen del pastor. El pastor tradicional cuida a las ovejas porque éstas son tontas, no saben adonde ir y morirían si no fuese por el pastor. Algo de eso se puede aplicar a nosotros. Pero no todo. La verdad, la gran verdad, es que Jesús nos libera de todas las ataduras para que seamos libres, para que tomemos nuestras propias decisiones, para que arriesguemos en la construcción del Reino, para que hacernos hermanos de nuestros hermanos sea la mayor urgencia que sintamos en nuestra vida.
Jesús y sus apóstoles están cansados y, por eso, buscan un sitio para descansar. Normal. Pero hay urgencias que van más allá de las propias necesidades: “Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor”. Ahí está la clave de la lectura: la compasión. No como la solemos entender en el sentido de alguien que desde arriba mira hacia abajo y siente pena de lo que está pasando la otra persona sino como el que se abaja, se pone al nivel del otro y se com-padece con él, siente con él, experimenta sus sentimientos. Jesús no juzga sino que se acerca y comparte. Esa es la actitud de Jesús. Por eso, es la actitud que Dios tiene con nosotros. Y, por eso, debería ser la nuestra con nuestros hermanos y hermanas. Así y no de otra forma se construye el Reino de Dios, la fraternidad, la familia de los hijos e hijas de Dios.
Jesús no está interesado en ser un líder que arrastre y domine a sus seguidores. Jesús lidera para la libertad. Lo suyo es participar en la creación del hombre nuevo, del hombre reconciliado, liberado del odio y la enemistad (segunda lectura). Los seguidores de Jesús son los hombres y mujeres libres, capaces de estrechar la mano a todos, sin prejuicios de ningún tipo, sin miedo porque al otro no se le ve nunca como amenaza sino como hijo o hija de Dios. Es otra forma de ser líder. Es otra forma de ser pastor, fundada en la libertad, la justicia y el derecho (primera lectura).


Libres para liberar

Todos tenemos que aprender a ser pastores de nuestros hermanos, a compadecernos con ellos, a ponernos a su nivel, como hacía Jesús. Y reconocer nuestros errores, pedir perdón porque a veces nos hemos aprovechado del rebaño en vez de servirlo y promover su libertad. Y darnos cuenta de que siempre podemos aprender a ser mejores pastores, desde el papa hasta el último (¿o primer?) cristiano. La historia de la Iglesia nos dice que hemos metido muchas veces la pata. No hay ninguna razón para suponer que somos mejores que nuestros padres. Por eso, hay que ponerse en camino, fijarnos en Jesús y pedirle que nos enseñe a ser pastores, a sentir con nuestros hermanos y hermanas, como él hizo siempre.
Y liberarnos, claro está, de los líderes que nos esclavizan y oprimen, que nos impiden ser nosotros mismos y asumir nuestras propias responsabilidades, que nos dicen lo que tenemos que hacer y hacen que renunciemos a pensar por nosotros mismos. Esos líderes nunca son buenos líderes. El liderazgo de Jesús fue liberador. Y no podemos renunciar a la libertad que él nos regaló con el precio de su sangre.

XVI Domingo Ordinario, Ciclo B- Comentarios de José A. Ciordia Castillo

Publicado por Entra y Verás

Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Estos versillos enlazan temáticamente con el v.13. Los discípulos han sido enviados por Jesús a anunciar el Evangelio (domingo anterior). Ahora vuelven de sus correrías. De todo dan cuenta al Maestro. Jesús se retira con ellos a descansar a un lugar apartado.

Si es verdad lo que algunos autores sugieren, la retirada de Jesús con los suyos a un lugar apartado, señalaría una comunicación más íntima a éstos, tendríamos aquí una indicación altamente sugestiva. De todos modos es ya de por sí significativo que Jesús se aparte con los suyos del tumulto de las gentes. Dejaba por un momento la labor de predicar. ¿La dejaba en realidad? La labor seguía con sus discípulos más intensa. Palabras, gestos, acciones del Maestro eran medio de comunicación y por tanto de predicación de Evangelio. Los suyos lo tienen a él. ¿Y la muchedumbre?. Anda como rebaño sin pastor. A Jesús le dan lástima. Jesús es el Buen Pastor. Jesús enseña con calma
.
Consideraciones

Las lecturas nos obligan de nuevo a reflexionar sobre el misterio de Cristo. Si atendemos a la primera lectura, al salmo responsorial y al evangelio, podríamos representarnos a Jesús bajo la figura del Pastor. La primera lo anuncia, el segundo lo canta, el tercero lo constata. Jesús, el Pastor de Dios.

Efectivamente, las ovejas que andan descarriadas encuentran en Jesús su auténtico Pastor. Como Pastor tiene lástima de ellas, las reúne en torno a sí, les enseña con calma. Él las hace recostar en verdes y jugosas praderas, las abreva en arroyos tranquilos y claros, las conduce con seguridad y aplomo. No espantan las cañadas oscuras, él va delante de ellas; su «cayado» - la Cruz - es cobijo y orientación, por una parte, y por otra, arma terrible contra los enemigos. La mesa, la copa, el perfume de acción de gracias pueden recordarnos la Eucaristía, alimento de las ovejas. Sin temor a errar caminan hacia la Casa del Padre. El Espíritu del Señor va con ellas.

Las ovejas forman un rebaño, uno solo, por más que por un tiempo estuvieran disperdigadas. Dos pueblos separados forman uno. No hay judío ni griego, ni señor ni esclavo. Todos hermanos en el Señor. Urge, hoy día, fomentar el sentimiento de hermandad que debe caracterizar al rebaño del Pastor. Las separaciones impuestas por la historia, por la raza, por intereses personales o nacionales, no tiene ya sentido. Jesús nos ha hermanado a todos en su sangre de una vez para siempre. ¿No suspira hoy el mundo entero por la unidad y la comprensión? ¿Dónde quiere encontrarlo? Ahí está el Pastor de la humanidad, no hay otro. El rebaño debe dar señales de ello.

Jesús, Pastor, trae la Paz. ¿Qué más desea el mundo que la paz?. Jesús es la Paz. Paz con Dios, paz de unos con otros. Él da la vida por sus ovejas. El Pastor de la casa de David, el Mesías. Jesús nos lleva a Dios. ¿Qué más puede desear el hombre que alcanzar a Dios? Jesús nos conduce a Él.

¿Qué decir de los malos pastores? ¡Ay de ellos! ¿Somos buenos pastores? ¿Qué buscamos en el ejercicio de nuestra pastoral? ¿A nosotros mismos? ¿Ahuyentamos, disperdigamos, abandonamos el rebaño? ¡Ay de nosotros! ¿Somos la paz? ¿Creamos la paz? ¿Vivimos la hermandad? ¿Nos dejamos llevar por el Espíritu de Cristo en ver los demás hermanos en Cristo? ¿Qué papel desempeña en nuestra vida nuestra nación, nuestra provincia, nuestro pueblo? ¿Separa, disgrega, destroza? Hay un solo pueblo, un solo rebaño. Por ello murió Cristo. ¿Somos buenas ovejas? ¿Nos dejamos conducir? ¿Sabemos derribar con nuestra vida el odio, la envidia, el rencor de siglos que tiene separada la humanidad? ¿Confiamos en el Señor? ¿Es en realidad nuestro Pastor? ¿O son quizás los líderes polítticos los que nos apasionan más que Cristo? Pensemos, meditemos y actuemos en consecuencia.

El cardenal Re presenta un cómic

El cardenal Giovanni Battista Re, presidente de la Comisión Pontificia para América Latina, ha presentado el libro en cómic "¡Somos discípulos misioneros!" con el ánimo de ayudar en la divulgación del Documento de Aparecida.Este documento surgió como conclusión de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, que el Papa inauguró en el santuario mariano brasileño en mayo de 2007.

Dos años después de la conclusión de la cumbre episcopal, y con motivo de la Misión Continental, que se celebra en los países latinoamericanos, "el CELAM y los presidentes de las Conferencias Episcopales están empeñados en dar a conocer al pueblo de Dios el texto y el espíritu del Documento de Aparecida con un lenguaje sencillo y accesible a toda clase de personas", explica el cardenal Re.

El cardenal italiano, prefecto de la Congregación vaticana para los Obispos, ha presentado esta iniciativa como una ayuda en particular a los episcopados de América Latina y el Caribe, así como a los sacerdotes, diáconos, religiosos, mujeres y hombres laicos.

Se trata de una síntesis ilustrada del Documento de Aparecida, dividida en tres partes, correspondientes a las partes del Documento, más un primer folleto introductorio sobre la historia y naturaleza del evento de Aparecida.

La Comisión Pontificia para América Latina concibió la idea de esta obra y la ha hecho realidad ayudada por un grupo de sacerdotes latinoamericanos, coordinado por un teólogo guionista que estuvo presente en Aparecida, y ejecutada por un equipo de diseñadores y técnicos especialistas en el campo de las caricaturas.

"A todos ellos mi reconocimiento y gratitud", reconoce el cardenal Re.

Más información en www.celam.org

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: A UN SITIO TRANQUILO…


1.- Venid solos, a un sitio tranquilo a descansar… todo un programa de veraneo.

--Solos los amigos, lejos de los fariseos que les acosan, lejos de Herodes y sus enviados, lejos de la muchedumbre que no les deja ni comer.

--Solos con el Señor

--Solos, sin compañeros de trabajo, sin jefes, ni superiores, sin clientes ante los que sonreír.

--Solos con la familia cercana, con los amigos de siempre, sin el griterío ensordecedor de noticias políticas lamentables, sin noticias de mejorías sobre un estado de coma.

--Solos en un paréntesis. Solos con el Señor. Y a ver si recobramos con Él, el equilibrio humano, la mirada optimista, el buen humor que es la sal de la vida.

2.- A un sitio tranquilo… Tal vez, Jesús pensó en una pequeña playa solitaria del lago. En contacto con ese precioso mar, que en su grandeza es símbolo de nuestro Padre Dios inmenso, infinito, poderoso y al tiempo tranquilizante, con el ruido de las olas que saben acariciar la arena de las playas del corazón y borrar allí, una y otra vez, todo aquello que nosotros queramos escribir y reconocer como mal hecho en nuestra vida.

No podemos encontrar cada uno una playa, una hora del atardecer, unos momentos de soledad y silencio, un corazón tranquilo, no para obsesionarnos con nuestra miseria y maldad, sino para llenar los pulmones del alma con el olor a oxígeno, a pino de mar o de montaña. De un Dios todo bondad, que me quiere a mi como soy, como quiere al pino señero y grandioso, a la planta del tomillo que nace a sus pies, a la jara olorosa que une su color con el del pino.

--Un sitio tranquilo, sin toda la mercancía y el bagaje de la vida de todos los días.

--Un sagrario ante el que sentarnos y volcar nuestro corazón, unos valles y montañas, donde la plantita más pequeña me incita a alabar a ese Dios y Señor, que los mismo crea el volcán y los enormes picachos que esa florecilla que se resiste a ser cogida entre los dedos por lo pequeña que es, unas arboledas donde cada árbol es una plegaria de alabanza al Señor.

3.- A descansar de esa pose de buenos o de malos en que cada uno vivimos encorsetados… El fariseísmo antiguo era tratar de parecer bueno no siéndolo. Y el fariseísmo posmoderno es tratar de ser reconocido como malo sin serlo.

Aparentar ser de izquierdas de toda la vida, aparentar ser anticlericales, presumir de no practicantes, de agnósticos. Y cuando llega su turno nos preocupa el bautizo de los niños, su primera comunión, porque, en realidad, presumiendo de no estar de acuerdo con la Iglesias, al fin demostramos sin querer que tenemos nuestras raíces en ella.

Descansar de tanta pose falsa, volver a ser nosotros mismos ante Dios y ante los hermanos. Descansar sintiendo en el atardecer la cercanía de ese Señor que nunca está lejos, que no lo vemos porque la luz de atardecer no nos lo deja ver, pero sabemos que está allí, al alcance la mano, cuando volviendo a ser nosotros queramos estrechar su mano de amigo.

Y como decía más arriba:

-- venid solos los amigos, sin fariseos --¡multitud de fariseos!—con la familia, con los amigos de siempre, sin jefes, sin competidores, sin clientes. Con el Señor, que el pensó en una playa, donde el mar es imagen de la grandeza y de la inmensidad de Dios, de su incansable misericordia.

5.- Se me quejaba uno porque el Señor no habla al corazón a los que viven en medio del mundo. Dios no habló en la tempestad, en el terremoto, en el fuego… Dios habló en el susurro de un suave viento.

Damos ocasión a Dios, ¿o queremos que imponerle que use un megáfono? ¿En el coche, la radio o un CD?, ¿en casa en la TV?, ¿a medianoche las tertulias radiofónicas? ¿Y al cantar el gallo, las noticias? ¿Es posible que Dios nos hable?

6.- Ya sé que sobre habiendo niños no es fácil el silencio, ¿pero no habrá modo de encontrar un silencio, un lugar solitario, una playa, un sagrario, una vista de montaña o lago?

--Es verdad la dificultad del silencio, ¿pero no será también que no nos gusta oír el silencio? ¿Aun no sabemos la gran compañía que es el silencio, cuando el se sienta junto a uno es el mismo Señor…?

--Mientras no nos guste el silencio, con dificultad vamos a sentir a ese Señor “que está en la puerta y llamo, y si alguno me oye entraré”

--Dios se puede comunicar donde quiere, pero no es el mejor sitio la discoteca, el sitio de copas, ni entre chistes dudosos, ni rompiendo papeleras, ni menos entre drogas. Allí otra presencia sería necesaria, la de Dios no la esperamos en la noche de algunos jóvenes y de otros no tan jóvenes.

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: Liturgia, Reflexiones, Exégesis y Oración


ENSEÑAR CON CALMA
Publicado por DABAR

¡Qué hermosa expresión! Yo estoy colaborando desde hace mucho, desde que me incorporé a la Acción Católica, con tareas de formación de la identidad cristiana. En la actualidad colaboro con Don Elías Yanes en la elaboración y puesta en marcha del Itinerario de Formación cristiana para adultos Cristianos en el corazón del mundo que la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar está ofreciendo en todas las diócesis españolas.

Honestamente creo que uno de los dones con los que Dios me ha dotado es capacidad de acompañar procesos, soy médico psicoterapeuta, pero no es solo en la profesión que le saco partida a ese don, es también acompañando procesos de formación, de puesta en pie de una identidad que por hondamente humana es cristiana. Me gusta hacer esto, es una gracia poder ver como las personas van poniéndose en pie y van floreciendo al paso que les crece la conciencia y se despliegan maduramente la dimensión personal, la dimensión eclesial y la sociopolítica de la fe.

Esto de acompañar procesos de grupos en formación es ciertamente un don pero también una tarea y una tarea que requiere arte y técnica, pero sobretodo capacidad de compartir experiencias y asumir el riesgo de abrirse. Yo siempre lo había visto como un servicio que podía prestar y que además de todo el trabajo que supone, es algo muy gratificante. Siempre he dicho que es un compromiso cristiano pleno y que no hay nada mejor que le pueda pasar a una persona, una familia, un grupo, una parroquia, un barrio un pueblo, que unas personas sean más y mejores cristianas.

Algunas personas consideran este tipo de compromiso cristiano como de segunda, como “demasiado intraeclesial”. En el Evangelio vemos a Jesús en esta función de enseñante y además habla de su motivación: la lástima, la misericordia que le lleva a compartir lo que sabe y a hacerlo bien, con calma, dedicando tiempo a ese proceso.

En nuestro contexto socio-cultural, son precisos procesos cuidados de formación que nos permitan realizar una encarnación personal y contextualizada en nuestro aquí y ahora de la fe cristiana, sin una apropiación personal y adulta de esta fe no será posible un laicado responsable de la evangelización que el mundo reclama. Nuestros procesos formativos tienen que tener como eje conductor la búsqueda permanente de la unidad fe-vida mediante una formación integradora y unificadora de la conciencia haciéndola toda ella cristiana y posibilitando que vaya aumentando la coherencia entre nuestra forma de sentir, de pensar y de actuar. Viviendo intentando ser signo y sacramento de Cristo allí donde nos toca, en el espesor gris de la vida cotidiana.

Que Cristo sea pastor en cada uno de nosotros que tengamos guía y capacidad para discernir la voluntad de Dios requiere la formación cristiana y este tipo de formación no se improvisa ni se despacha con un par de cursitos o de una serie de charlas a las que parecemos tan aficionados. Apiadarse de un pueblo cristiano que está poco madurado en su fe no se soluciona dándole más autoridad o aureola a los presbíteros sino favoreciendo ser uno con Cristo y posibilitando que podamos decir todos los miembros de la Iglesia que ya no soy yo quien vive sino que es Cristo quien vive en mí.

Enseñar con calma desde el amor al mundo y por amor al mundo, plantados en el mundo pero enraizado en la fe de la Iglesia para ser testigos y evangelizadote, ayudando a hacer la paz y abriendo caminos a una persona nueva, con el gran y definitivo objetivo de poder acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

LOURDES AZORÍN




DIOS HABLA

JEREMIAS 23, 1 6
Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño oráculo del Señor-. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones oráculo del Señor . Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá oráculo del Señor . Mirad que llegan días oráculo del Señor en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre “El Señor nuestra justicia”».

EFESIOS 2, 13 18
Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio. Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

MARCOS 6, 30 34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.




EXEGESIS

PRIMERA LECTURA
Estremece leer seguidos los capítulos 21-25 de Jeremías a la luz de los últimos dos años en nuestro mundo occidental. Encuadrados entre una amarga ‘confesión de Jeremías’ (c.20) sobre la inutilidad de su misión profética, risas de la gente, cuchicheos en torno y menosprecio de su tarea, depresión personal por el fracaso… (ca.26) y el envío de nuevo “a ver si se convierte cada uno de su mala conducta y yo (el Señor) puedo arrepentirme del castigo que preparo para ellos por sus malas acciones”.
En medio de los dos episodios personales, cuatro capítulos en los que Jeremías repasa uno a uno a quienes son protagonistas de la vida del Pueblo de Dios: reyes con nombres y apellidos, profetas, sacerdotes… y también el mismo pueblo. Unos engañando y otro dejándose engañar. Los unos rechazando todo oráculo que viene de Dios y el otro, no escuchando. El pueblo ‘se hace el sordo’ para no escuchar, para tener excusa de no atender (a la larga, para no tener que huir de aquel aire irrespirable). Por eso sufre las consecuencias.
Peor suerte aguarda a quienes son causantes de la catástrofe actual, reyes, jefes, presidentes, sabios, profetas… puestos todos para ir a ‘administrar justicia, librar al oprimido del poder del opresor’ (c.21,12); pero que ‘han edificado su casa con injusticia, piso a piso, inicuamente. Han hecho trabajar de balde a su prójimo sin pagarle su salario’. Que pensaban ‘me construiré una casa espaciosa, con salones aireados; abriré ventanas, la revestiré de cedro, la pintaré de bermellón’ (c.22,13-14). A quienes ‘sólo han tenido ojos y corazón para el lucro, para derramar sangre inocente para el abuso y la opresión’ (22,17).
A todos estos pastores se dirige el texto que hoy leemos y que comienza con un lacerante “!Ay de los pastores…!” un lamento que ha ido enviando el profeta a cada tanda de miserias cometidas por las gentes importantes, que han causado la miseria del pueblo..
Como sucede hoy mismo.
Y como sucede hoy también, el Señor no ahorra al pueblo cierta responsabilidad. Al principio mismo de estos oráculos el Señor le invitó a escaparse de esta ciudad: “A este pueblo le dirás: Yo os pongo delante el camino de la vida y el camino de la muerte. Los que se queden morirán; los que se salgan se salvarán” (21,8-9).
Ayer tarde visité una aldea perdida de Soria. Una maravilla aislada, todo paz, silencio naturaleza pasmosamente viva. Quedan apenas cuarenta personas… y en lo alto una casa a medio restaurar; en la puerta dos jóvenes de mediana edad comiendo una fruta a la puerta de su casa; una furgoneta de mil colores y remaches denota su carácter: ‘Los últimos hippys, pensé, que vuelven a apartarse de esta sociedad’..
Esta mañana mi primera ocupación ha sido abrir la puerta a los técnicos para colocarnos en casa la antena nueva. Si no, nos sorprenderá el apagón analógico….’¡No tenemos remedio!’ –he pensado de nuevo-.
Pero en el centro de estos oráculos de maldición y castigo, el texto de hoy con un lamento: “¡Ay!” (v.1), una acusación global (v.2) y un oráculo salvífico del Señor (v.3-6).
“Suscitaré a David un vástago legítimo” (v.5). Vástago, raíz, semilla, germen, palabras con un mensaje común que se alarga desde Isaías (11,1) hasta Zacarías (6,12) como promesa de un Mesías, el Salvador. Más que un tiempo determinado está clara la promesa de una esperanza continuada (‘la pequeña esperanza que cada mañana nos da los buenos días’, Ch.Pèguy), que alienta a todos los profetas que cada mañana también mantienen en pie a un pueblo que camina en busca de la justicia (v.5-6).
Aunque esa esperanza para nosotros tiene nombre y corazón, como vemos en el evangelio de hoy mismo: Jesús el compasivo, el manso y humilde de corazón…

TOMÁS RAMÍREZ
tomas@dabar.net



SEGUNDA LECTURA
En su sentido literal el texto trata de la reconciliación que Cristo ha traído a los seres humanos, quitando las diferencias entre judíos y no judíos, igualando a los gentiles a los miembros del pueblo de Israel.

El Señor ha hecho desaparecer la enemistad y odio que existía entre unos y otros. Es claro que por parte de los judíos existía un exacerbado nacionalismo mezclado con componente religioso, contra todos los pertenecientes a Israel. Los ejemplos abundan. Por parte de los Paganos también había algo, aunque menos. Ahora bien, desde Cristo eso ya no existe ni tiene razón de ser.

El tema, naturalmente, es aplicable a otras situaciones parecidas, porque los principios siguen siendo igualmente válidos, aunque tenga menos significado porque lo religioso tiene menos relevancia que en el caso de que habla Efesios.

En Cristo se ha establecido la razón profunda de la unión y solidaridad entre los seres humanos y, por consiguiente, de la paz. En él todos tenemos acceso a Dios en un mismo Espíritu (v.18) tenemos también el mismo fundamento (v. 20) y la humanidad toda forma un único templo y un cuerpo únicos. Los intereses particulares, las enemistades y la falta de paz son algo absurdo para los auténticos creyentes. No tanto por sentimentalismo o falta de valor para enfrentarse a otras personas y situaciones, sino por el profundo convencimiento de que la vinculación mutua es mucho más fuerte que las razones de división.

En el texto se alude también a la reconciliación con Dios y de la paz con Él. Es una metáfora de la salvación. No es que Dios esté enfadado con los seres humanos y tenga que reconciliarse con ellos. Son ellos los que han de volver a Él. Y pueden, porque está el Espíritu de Cristo como mediador de unidad.

FEDERICO PASTOR
federico@dabar.net



EVANGELIO
Texto. Los doce de nuevo con Jesús, a quien cuentan todo lo que habían hecho y enseñado. Una referencia ésta a la que Marcos nos tiene acostumbrados: hablar de enseñanza sin indicación de contenidos. Lo hace en el vs.30 y vuelve a hacerlo en el vs.34: Se puso a enseñarles con calma.

La situación descrita en los vs.31-33 resulta también familiar al lector de Marcos. La gente buscando desenfrenadamente a los doce; los doce aislándose en un lugar descampado. Sucede con los doce lo mismo que con Jesús. Recuérdese, por ejemplo, Mc 1,35-37. Jesús y los doce son la misma voz proclamando la buena noticia de la llegada del Reino de Dios; Jesús y los doce comparten la misma suerte.

El versículo final retorna a Jesús como protagonista. Una vez más, Marcos deja entrever el interior de Jesús. Lo hace sirviéndose del mismo verbo que en el caso del leproso, primera vez que Marcos da voz al interior de Jesús: sintió lástima (1,41). Lástima por la desorientación de la gente, porque andaban como ovejas sin pastor.

Comentario. Copartícipes de la misión de Jesús de proclamar la llegada del Reino de Dios a nuestro mundo, los doce comparten también con Jesús el asedio de la gente y el aislamiento liberador de ese asedio. Comunidad de misión y de destino.

Un análisis del sentido del asedio de la gente arroja un balance más bien negativo: buscan milagros, no el Reino de Dios. Hay un error de mira en la gente. De ahí su falta de orientación.

Ilusionar a la gente con el Reino de Dios aquí y ahora sigue siendo un reto irrenunciable de los doce y de todo seguidor de Jesús.

ALBERTO BENITO
alberto@dabar.net



NOTAS PARA LA HOMILIA

EL ORÁCULO
El texto que la liturgia extrae hoy del libro de Jeremías pertenece a una serie de once oráculos dirigidos a personas o colectivos concretos; éste va dirigido a los pastores de Israel. La figura del pastor para significar a los dirigentes del pueblo escogido es recurrente y habitual en la literatura bíblica desde David, el pastor elegido por Dios que se convirtió en rey de Israel. Los profetas hablan a menudo a los dirigentes religiosos bajo la denominación de pastores, pero también es aplicable -como es el caso de este texto- a los líderes políticos. Aquí encontramos, en un primer momento, una denuncia hacia esta clase dirigente, de hecho comienza con un lamento: ¡Ay de los pastores...! La causa de este lamento es que ellos dejan perecer las ovejas de mi rebaño. El “ay” es el grito dolido de Dios ante la muerte de sus ovejas; es el grito dolido de Dios ante la negligencia de sus pastores. Ellos no son los dueños del rebaño -el dueño es Dios-, pero no aman a las ovejas de Dios sino que se aman a sí mismos. Dios toma partido contra ellos (os tomaré cuentas por la maldad de vuestras acciones) y a favor del débil rebaño que ha sido dispersado, expulsado y no-guardado por sus dirigentes. A la denuncia sigue un anuncio: Dios mismo será el encargado de volver a reunir a las ovejas dispersas y les pondrá unos nuevos pastores; los anteriores serán expulsados mientras que éstos sí que pastorearán las ovejas de Dios. Estos nuevos pastores darán seguridad a las ovejas porque cumplirán el encargo del dueño del rebaño: no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá. Al anuncio sucede una promesa, la promesa davídica y, con ella se desvela el simbolismo de la alegoría: un rey prudente que hará justicia y derecho en la tierra; Judá se salvará e Israel se sentirá seguro. El Señor aparece como el autor de la dispersión y la expulsión, por eso será Él mismo quien las vuelva a reunir, pero la causa inmediata ha sido más bien las malas acciones de los dirigentes políticos (la situación del destierro está de trasfondo histórico del texto). El oráculo del profeta vuelve a abrir la puerta de la esperanza: el vástago de David inaugurará una situación nueva desde la justicia y el derecho, y el rebaño de Dios -nuevamente reunido- se sentirá seguro.

JUDÍOS Y PAGANOS
El odio crea muros infranqueables. Sucedió entonces entre judíos y paganos. Ha sucedido en el siglo XX en Berlín. En el siglo XXI comenzó a suceder en Palestina, y en Nueva York, y en Afganistán, y en Iraq. Unos pueblos odian a otros pueblos por eso, por ser de otros pueblos. Unas religiones odian a los que profesan otra religión que la suya... San Pablo apela a la cruz, en quien se unen los pueblos en un solo cuerpo, para fundamentar la paz obrada por Jesús. En el contexto literario se habla de la mutua exclusión que sentían judíos y paganos unos por otros, pero ¿acaso no es aplicable a otras situaciones que vive nuestra sociedad? Desde la cruz, ¿puede un cristiano autoafirmarse sobre otra persona cualquiera, por la razón de la índole que sea, sabiendo que Cristo ha muerto para todos y que ha derribado todos los muros del odio? ¿Puede algún cristiano despreciar, excluir, condenar a personas, a pueblos, a religiones sin tener conciencia de que está faltando a la voluntad de Dios y haciendo nula la salvación obrada por Jesucristo? Creo que mientras existan cristianos -aunque sean sacerdotes u obispos- capaces de justificar esos desprecios, exclusiones o condenas, no habremos avanzado mucho desde que San Pablo tuvo que escribir estas palabras a los cristianos de Éfeso.

LA VUELTA DE LOS DISCÍPULOS
El texto que recoge el evangelio de hoy es, en realidad, la introducción al relato de la multiplicación de los panes y los peces y tiene como preludio el envío de los doce, de dos en dos, antes del texto de la muerte de Juan. Ahora vuelven a Jesús y le informan de los pormenores de su misión. Jesús se los quiere llevar a un sitio tranquilo para que descansen, pero muchos se le han adelantado y han llegado antes que ellos a la otra orilla del lago; incluso han llegado gentes de otras aldeas. Aquí Jesús improvisa y cambia el programa que había preparado. Ve la multitud congregada y se conmueve por su suerte, pues los ve como ovejas sin pastor. Y se pone a enseñarles. Marcos nos propone a Jesús como el nuevo Moisés, enseñando a la multitud. A la vez, el hecho de haber llevado la escena a la otra orilla del lago da pie para preparar en la escena siguiente la multiplicación de los panes. El sentimiento de lástima por parte de Jesús produce el punto de inflexión para que Jesús adapte sus planes a los de la gente. Él va a adoptar la actitud del “pastor” enseñándoles con calma. Es la calma del pastor del salmo responsorial: “Me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas”. “El Señor es mi Pastor: nada me falta”. Ahora es cuando el rebaño de Dios se siente seguro: “Nada temo porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan”. Jesús es el vástago que pastorea el rebaño de Dios con el derecho y la justicia. La profecía de Jeremías se hace realidad en Jesús en el tiempo escatológico. Lo que el profeta anunciaba como una situación histórica inmediata, tiene también su cumplimiento en una etapa ulterior que anuncia el pleno cumplimiento en el reino de Dios.

JUAN SEGURA
juan@dabar.net




PARA LA ORACION

Dios, Padre nuestro, que has querido hacerte presente entre nosotros por medio de tu Hijo Jesucristo, en su vida y en su palabra; danos una fe firme y madura para saber seguirte siempre y vivir en todo momento conforme a tu voluntad.
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Recibe, Padre, las ofrendas que te presentamos y haznos generosos para que sepamos ofrecerte, día a día, nuestra propia existencia, empleada en amarte a ti sirviendo a los hombres.
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Verdaderamente es justo y necesario alabarte, Padre, por tu bondad y generosidad para con nosotros, pobres pecadores a quienes estás empeñado en cuidarnos, guiarnos y llevarnos a la vida junto a Ti.
Tú nos has creado a tu imagen y semejanza y nos has destinado a crear una maravillosa sinfonía de fraternidad, un mundo donde Tú reines en la justicia verdadera y el amor auténtico.
Ahora queremos agradecerte todo lo que eres, lo que has hecho por nosotros y lo que nos has dado uniendo nuestras voces a las de todos los que proclaman Santo.
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Te damos gracias, Padre, por esta Eucaristía en la que hemos participado; haz que sepamos vivir en todo momento lo que aquí hemos celebrado y así hagamos cada día más presente tu Reino entre nosotros.




LA MISA DE HOY

MONICIÓN DE ENTRADA
Muchas cosas agobian al hombre de nuestro tiempo; en realidad cada día hay más agobio, más nerviosismo y más prisa en nuestra vida; vivimos con muchos afanes, pero ninguno acaba de darnos lo que buscamos ni nos proporciona la paz y el descanso que necesitamos.

Jesús sigue invitándonos a descansar junto a El. La celebración de la Eucaristía, que muchos ven como tiempo perdido, es en realidad el tiempo para el encuentro gratificante con el Amado, que nos da su paz.

SALUDO
El amor de Dios, que nos ha reconciliado en la cruz de Jesucristo para que podamos acercarnos al Padre por medio del Espíritu, esté siempre con vosotros.

ACTO PENITENCIAL
Dios nos da su paz porque nos da su perdón; si nuestra conciencia nos condena, el perdón de Dios es más fuerte que nuestra condena. Con su perdón, la paz alcanzará nuestro corazón. Pidámoslo así.
-Tú nos enseñas a cuidar a aquellos que están bajo nuestra responsabilidad. Señor, ten piedad.
-Tú quieres que no nos sintamos perdidos sino llevados por Ti hacia una vida en plenitud. Cristo, ten piedad.
-Tú quieres que vivamos en comunidad, sintiéndonos todos hermanos, hijos de un mismo Padre. Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
Muchas veces los dirigentes del pueblo no hacen sino medrar a costa suya, con la excusa de su complicada tarea de gobernar. Jeremías avisa al pueblo de este peligro a la vez que les recuerda que en el Pueblo de Dios nunca deben darse estos abusos.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 22)
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
El Señor es mi pastor, nada me falta.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
En Cristo Jesús, Dios ha destruido las barreras que nos separaban a los hombres de El. Por eso, ahora ya no hay ninguna barrera entre los hombres, ni entre nosotros y Dios, que sea justificable. El Señor nos trae la paz y la fraternidad a todos.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Jesús no se nos presenta hoy con rasgos imponentes, sino con la delicadeza de quien venda una herida y la solicitud de quien va en busca de un ser querido perdido en el monte. Por eso podemos confiar en El: porque Jesús es creíble, es digno de fe.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Unidos como hermanos, presentamos nuestras súplicas a Dios nuestro Padre común, que cuida de nosotros y quiere nuestro bien, diciendo: Señor, escúchanos.
-Que conceda, a los que tienen autoridad en la Iglesia, capacidad para ejercerla con espíritu evangélico. Oremos.
-Que los que se agotan trabajando por el Reino encuentren en el Señor la paz y el descanso que necesitan. Oremos.
-Que todos los pueblos encuentren el camino del diálogo y la cooperación para terminar con las desigualdades. Oremos.
-Que cesen todos los absolutismos y nepotismos, y se respeten las libertades y los derechos de todos los hombres. Oremos.
-Que nuestra comunidad (parroquial) sea siempre lugar de encuentro fraternal y lleve a todos la paz y la esperanza. Oremos.
Oración: Que nuestra vida, Señor, sea un constante anuncio de la Buena Noticia para que todos los hombres lleguen a conocer a tu Hijo y alcancen así la felicidad y la salvación. Por el mismo Jesucristo.


CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada. Alrededor de tu mesa (1 CLN-A 4); Con nosotros está el Señor (Del disco ’15 Nuevos cantos para la Misa); Me adelantare (popular – CB-127).
Salmo. El Señor es mi pastor (de Gelineau o el mismo salmo tomado del disco ‘Cantos para una comunidad evangelizadora’).
Aleluya. (1 CLN-E 6); Canta Aleluya al Señor (de Luis Alfredo Díaz).
Ofertorio. Con amor te presento, Señor (del disco ‘Viviremos con Él’ CB-45).
Santo. (1 CLN-I 6)
Paz. Podría cantarse un canto referente a la paz (2ª lecturas): Hazme, Señor, un instrumento de tu paz (de Josico). O el canto Cristo es nuestra paz (del disco ‘Viviremos con él’ de C. Erdozáin)
Comunión. Por valles y aldeas (1 CLN-273); Cristo es el camino (del disco ‘Dios es amor’ de C. Erdozáin); Cerca de ti Señor (1 CLN-702); Yo le resucitaré.
Despedida: Gracias, Señor (1 CLN-604); El Señor bendice a su pueblo con la paz.



Director: José Ángel Fuertes Sancho •Paricio Frontiñán, s/n• Tlf 976458529 Fax 976439635 • 50004 ZARAGOZA
Tlf. del Evangelio: 976.44.45.46 - Página web: www.dabar.net - Correo-e: dabar@dabar.net

Lecturas y Liturgia de las Horas: Viernes 17 de Julio de 2009

XV SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO - CICLO B

Lectura del libro del Éxodo 11, 10—12, 14

Moisés y Aarón realizaron grandes prodigios delante del Faraón; pero el Señor le había endurecido el corazón, y el Faraón no dejó partir de su país a los israelitas.
Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto: «Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año. Digan a toda la comunidad de Israel: "El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia. Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.
Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito. Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel. Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman. Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas. No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas. No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer. Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y . con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.
Esa noche Yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor. La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, Yo pasaré de largo, y así ustedes se librarán del golpe del Exterminador, cuando Yo castigue al país de Egipto.
Éste será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua"».

Palabra de Dios.


SALMO RESPONSORIAL 115, 12-13. 15-18

R. ¡Invocaré el Nombre del Señor!

¿Con qué pagaré al Señor
todo el bien que me hizo?
Alzaré la copa de la salvación
e invocaré el nombre del Señor. R.

¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos!
Yo, Señor, soy tu servidor,
tu servidor, lo mismo que mi madre:
por eso rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
e invocaré el Nombre del Señor.
Cumpliré mis votos al Señor,
en presencia de todo su pueblo. R.


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 12, 1-8

Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
,Al ver esto, los fariseos le dijeron: «Mira que tus discípulos hacen lo que no esta permitido en sábado».
Pero Él les respondió: «¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, Yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo. Si hubieran comprendido lo que significa "prefiero la misericordia al sacrificio", no condenarían a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado».

Palabra del Señor.


LITURGIA DE LAS HORAS
TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA XV
De la feria. Salterio III

17 de julio

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Himno: CREADOR SEMPITERNO DE LAS COSAS.

Creador sempiterno de las cosas,
que gobiernas las noches y los días,
y, alternando la luz y las tinieblas,
alivias el cansancio de la vida.

Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,
que a todos corrija tu mirada:
con ella sostendrás a quien tropieza
y harás que pague su delito en lágrimas.

Alumbra con tu luz nuestros sentidos,
desvanece el sopor de nuestras mentes,
y sé el primero a quien, agradecidas,
se eleven nuestras voces cuando suenen.

Glorificado sea el Padre eterno,
así como su Hijo Jesucristo,
y así como el Espíritu Paráclito,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

SALMODIA

Ant. 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.

Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.

Ant. 2. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr 14,17-21

Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.

Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.

¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.

Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.

No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.

Ant. 3. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

LECTURA BREVE 2Co 12, 9b-10

Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

RESPONSORIO BREVE

V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamaran Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.

PRECES

Invoquemos a Cristo, que nació, murió y resucitó por su pueblo, diciendo:

Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.

Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz:
mira con bondad a tu familia santa, redimida con tu sangre.

Tú que prometiste a los que en ti creyeran que manarían de su interior torrentes de agua viva,
derrama tu Espíritu sobre todos los hombres.

Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,
haz que los cristianos anuncien tu palabra con fidelidad.

A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,
concédeles fortaleza y paciencia.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.



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VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: YO HE SENTIDO, SEÑOR, TU VOZ AMANTE

Yo he sentido, Señor, tu voz amante,
en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas
la armonía gocé de tu semblante.

No me llegó tu acento amenazante
entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas
como el tenue vagido de un infante.

¿Por qué no obedecí cuando te oía?
¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?

Haz, mi dulce Señor, que en la serena
noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.

SALMODIA

Ant. 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS

Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.

Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.

Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.

Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.

Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.

Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.

Ant. 2. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Salmo 134 II.

Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.

Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,

tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.

Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.

Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.

Ant. 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES - Ap 15, 3-4

Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!

¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.

LECTURA BREVE St 1, 2-4

Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Pero haced que la constancia dé un resultado perfecto, para que seáis perfectos e íntegros, sin defectos en nada.

RESPONSORIO BREVE

V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.

PRECES

Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el Padre entregó por nuestras faltas y lo resucitó para nuestra justificación, diciendo:

Señor, ten piedad.

Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen culpables
y en tu bondad otórganos el perdón y la paz.

Tú que, por medio del Apóstol nos has enseñado que donde se multiplicó el pecado sobreabundó mucho más la gracia,
perdona con largueza nuestros muchos pecados.

Hemos pecado mucho, Señor, pero confiamos en tu misericordia infinita;
vuélvete a nosotros para que podamos convertirnos a ti.

Salva a tu pueblo de sus pecados, Señor,
y sé benévolo con nosotros.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón,
ábrelas también para nuestros hermanos difuntos.

Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios, digamos confiadamente:

Padre nuestro...

ORACIÓN

Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.



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COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA

Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.

V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CUANDO LA LUZ DEL SOL ES YA PONIENTE

Cuando la luz del sol es ya poniente,
gracias, Señor, es nuestra melodía;
recibe, como ofrenda, amablemente,
nuestro dolor, trabajo y alegría.

Si poco fue el amor en nuestro empeño
de darle vida al día que fenece,
convierta en realidad lo que fue un sueño
tu gran amor que todo lo engrandece.

Tu cruz, Señor, redime nuestra suerte
de pecadora en justa, e ilumina
la senda de la vida y de la muerte
del hombre que en la fe lucha y camina.

Jesús, Hijo del Padre, cuando avanza
la noche oscura sobre nuestro día,
concédenos la paz y la esperanza
de esperar cada noche tu gran día. Amén.

SALMODIA

Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

Salmo 87 - ORACIÓN DE UN HOMBRE GRAVEMENTE ENFERMO

Señor, Dios mío, de día te pido auxilio,
de noche grito en tu presencia;
llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.

Porque mi alma está colmada de desdichas,
y mi vida está al borde del abismo;
ya me cuentan con los que bajan a la fosa,
soy como un inválido.

Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el sepulcro,
de los cuales ya no guardas memoria,
porque fueron arrancados de tu mano.

Me has colocado en lo hondo de la fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.

Has alejado de mí a mis conocidos,
me has hecho repugnante para ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.

Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los muertos?
¿Se alzarán las sombras para darte gracias?

¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla
o tu justicia en el país del olvido?

Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?

Desde niño fui desgraciado y enfermo,
me doblo bajo el peso de tus terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:

me rodean como las aguas todo el día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y compañeros:
mi compañía son las tinieblas.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Señor, Dios mío, de día te pido auxilio, de noche grito en tu presencia.

LECTURA BREVE Jr 14, 9

Tú estás en medio de nosotros, Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos abandones, Señor Dios nuestro.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,
Señor, Dios todopoderoso: ya que con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que reposó en el sepulcro, te pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos también resucitando a una vida nueva. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN

V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Madre del Redentor, Virgen fecunda,
puerta del cielo siempre abierta,
estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza
y se quiere levantar.

Ante la admiración de cielo y tierra,
engendraste a tu santo Creador,
y permaneces siempre virgen.

Recibe el saludo del ángel Gabriel,
y ten piedad de nosotros, pecadores.

miércoles 15 de julio de 2009

16 de Julio de 1849 - 16 de Julio de 2009: 160 AÑOS DE VIDA DE LOS MISIONEROS CLARETIANOS


1. Los orígenes

Con las palabras “Hoy comienza una grande obra”, pronunciadas por mossen Antonio Claret, reunido con cinco jóvenes sacerdotes en una pequeña habitación del Seminario de Vic, el día 16 de julio de 1849, arranca la vida de la Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María.

La iniciativa de Claret no era improvisada. Durante largo tiempo había estado pensando en la conveniencia, primeramente, de preparar sacerdotes para la predicación del Evangelio, y luego de reunirse con quienes se sintieran animados “de su mismo espíritu”, para hacer con ellos lo que sólo no podía. Su experiencia como misionero itinerante por Cataluña y Canarias le había llevado a la convicción de que el pueblo necesitaba ser evangelizado y de que no había suficientes sacerdotes preparados y celosos para esta misión. Sin embargo, como el mismo Claret reconoció, no fue una idea suya, sino una inspiración divina la que le llevó a poner en marcha una empresa tan arriesgada como frágil: “¿cuál puede ser su importancia, siendo nosotros tan jóvenes y tan pocos en número?”, exclamaba Manuel Vilaró, uno de los sacerdotes reunidos en el Seminario de Vic.

De no haber sido de Dios, las circunstancias en que nació esta obra propiciaban su fracaso. A los 20 días de la fundación llegó al Padre Claret la noticia de su nombramiento como Arzobispo de Cuba, que tuvo que aceptar, a pesar de sus resistencias. La Congregación quedaba en las manos de Dios y bajo la guía de uno de los cofundadores, el P. Esteban Sala, que falleció en 1858.

Asume la dirección, en este momento, otro de los cofundadores, José Xifré. El Arzobispo Claret, llamado a Madrid para ser Confesor de la Reina Isabel II, procuró estar muy cercano al nuevo Superior General y de todos los misioneros: participó en los Capítulos Generales, redactó las Constituciones que la Santa Sede aprobó el 11 de febrero de 1870, pocos meses antes de su muerte, dio orientaciones y colaboró económicamente en sus necesidades. Para la Congregación y por orden del Superior General, que era a la vez su director espiritual, escribió su Autobiografía.

Una nueva y grave prueba sufrió la Congregación. Con la revolución de 1868 la Congregación fue suprimida civilmente, todos los misioneros debieron refugiarse en Francia y el Arzobispo Claret tuvo que partir al exilio, donde murió santamente en 1870. Es el tiempo del primer mártir, el P. Francisco Crusats. Sin embargo, aún pudo ver el Fundador con gran satisfacción cómo se fundaban nuevas casas por diversas regiones de España, y llegaba a Argel y a Chile.

2. La expansión de la Congregación

El generalato del P. José Xifré duró más de 41 años, desde 1858 a 1899. Cuando empezó su mandato, la Congregación tenía 1 casa y 10 personas; al morir, el Instituto contaba con 61 casas y cerca de 1.300 misioneros.

Una vez que se restauró la monarquía en España en 1875, se pudieron recuperar las casas de las que fue desposeída por la revolución y comenzó una época de expansión, no sólo en España sino también en África y América.

Merecen destacarse las misiones de Guinea Ecuatorial, de Cuba y de México. Los misioneros desarrollaron una impresionante labor apostólica, cultural y social, en muchos casos con enormes sacrificios, incluso de la vida de los misioneros. Baste decir, a modo de ejemplo, que de los 11 misioneros que formaron la primera expedición a Cuba murieron todos menos dos a los pocos días de llegar a la isla.

El crecimiento numérico requería el establecimiento de centros de formación, y con la expansión se hizo necesaria la reorganización jurídica que permitiera un buen gobierno.

3. La primera mitad del siglo XX

El proceso de consolidación y expansión fue constante. La Congregación se iba haciendo presente en otros países y desarrollaba su ministerio de la predicación del Evangelio, tanto en sus formas tradicionales (misiones populares y los ejercicios espirituales) como en otras, nuevas para la Congregación (enseñanza y parroquias). Se fundaron revistas y se abrieron editoriales, todo en consonancia con la inspiración claretiana del apostolado de la pluma.

No faltaron tampoco en estos años pruebas y sufrimientos: durante la revolución mexicana (1927) murió mártir el P. Andrés Solá; y en la guerra de España (1936) alcanzaron la palma del martirio 271 misioneros - padres, hermanos y estudiantes -, entre los cuales los 51 Beatos Mártires de Barbastro. En 1949 fueron expulsados de China todos los misioneros claretianos.

4. A partir del primer centenario de la Congregación

En 1949 se celebró el primer centenario de la Congregación, que ya contaba con 2.638 profesos y 160 novicios. La Congregación se había internacionalizado: estaba presente en 25 naciones, y el Superior General elegido ese mismo año fue un alemán, el P. Peter Schweiger.

La canonización del Fundador, Antonio María Claret, el 7 de mayo de 1950, marcó un hito congregacional histórico. No sólo era el reconocimiento de la santidad de un hombre, sino sobre todo un respaldo eclesial a la obra de la Congregación.

Gran importancia tuvo la celebración del Concilio Vaticano II, por lo que supuso también de renovación congregacional, de profundización en la propia identidad claretiana dentro de la Iglesia y de nuevo impulso misionero. Este proceso de renovación se ha ido continuando y reafirmando en los años sucesivos, simultaneándolo con la expansión de la Congregación en África, Asia y el Este Europeo. No sólo se han abierto posiciones en nuevos países, sino también nuevos frentes y actividades pastorales: centros bíblicos, misiones populares renovadas, servicio específico a los consagrados, compromisos concretos por la paz, la justicia y la salvaguardia de la creación, presencia entre pobres, marginados y emigrantes, promoción de medios de comunicación social y del diálogo interreligioso, fundamentalmente.

En 1999 se han cumplido los 150 años de la vida de la Congregación de los Misioneros Claretianos. Garantía de su fidelidad a la misión recibida, a la vez que motivo de sufrimiento y de gloria han sido el martirio de nuestro hermano filipino el P. Rohel Gallardo, en mayo del año 2000, las persecuciones, secuestros y todo género de violencia sufridos en estos años en diversas partes del mundo.

El 31 de diciembre del 2001 la Congregación contaba con 17 obispos, 2.033 sacerdotes, 257 hermanos, 598 estudiantes profesos y 145 novicios, repartidos por más de 60 países en 451 comunidades.

Evangelio Misionero del Día: Jueves 16 de Julio de 2009. XV SEMANA DEL T. O.

Por CAMINO MISIONERO


Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 11, 28-30

Jesús tomó la palabra y dijo:
Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.


Compartiendo la Palabra
Por CELAM - CEBIPAL

Bajo delicado yugo
San Mateo 11, 28-30
“Mi yugo es suave y mi carga ligera”


La mirada en oración al Padre de los “pequeños” del Reino se convierte ahora en mirada misericordiosa hacia los sufridos de la tierra.

“Vengan a mi…” (11,28ª). En estas palabras, Jesús hace una invitación directa a todos sus oyentes para que se hagan sus discípulos. Éstos son los que “están fatigados y sobrecargados” y el seguimiento reposarán: “…y yo les daré descanso”.

Los términos que Jesús utiliza no son como las típicas “frases de cajón” o los lemas publicitarios, que dicen bellas frases para captar incautos seguidores que tarde o temprano terminarán desilusionados con promesas de felicidad que nunca vieron cumplir. No. La invitación de Jesús es para que todo hombre, desde las agitaciones internas de su búsqueda de sentido, desde sueños y el anhelo de esperanza que el Creador desde el principio ha grabado en su corazón, se convierta en un verdadero discípulo de la sabiduría. En la literatura sapiencia bíblica notamos frases de este tipo: “Vengan a mí” (Eclesiástico 24,19; 51,23), “Tomen mi yugo” (Eclesiástico 6,24-25; 51,26), “Encontrarán descanso” (Eclesiástico 6,28).

Entre los fariseos del tiempo del ministerio de Jesús (y aún un poco después), se hablaba de “tomar el yugo de la Ley” como una manera de describir la decisión de asumir la Palabra de Dios como norma de vida. El “yugo”, como sucede en el caso de los bueyes, hace inclinar la cabeza y da docilidad.

Dadas las complicaciones en que había caído el estudio de la Palabra, convertida en materia de retórica jurídica, el “yugo” de la Ley del Señor se había convertido en un fuerte peso para el pueblo que se sentía “fatigado y sobrecargado” por ella.

“Tomad sobre vosotros mi yugo” (11,29ª). El evangelio de Jesús revelado a los pequeños es el nuevo “yugo” que no oprime sino que libera. El evangelio está hecho no para aplastar sino para levantar. Curiosamente, al retener un término que ya empezaba a sonar peyorativo para la gente, el de “yugo”, Jesús exprime el mejor de sus sentidos: Jesús no sobrecarga sino que intercambia con nosotros su carga: Él toma nuestros fardos pesados de la vida sobre sus hombres y a cambio nos da su corazón “manso y humilde” (11,29b).

Jesús toma nuestras preocupaciones y dificultades. Pero también toma los mismos caminos que tenemos para acceder a Él y los hace posible con la fuerza de su Espíritu. Nos entrega luego la “carga” de la misión, del anuncio de la Buena Nueva del Reino, las tareas que provienen de la voluntad amorosa del Padre sobre el mundo, para que le ayudemos a concretarla en la historia que día a día construimos y amasar así la masa con la levadura del Reino (ver 13,33).

Una vez más Jesús nos invita a acogerlo con sencillez, esta vez con una bella novedad: Él nos acoge primero con todo lo que tenemos y nos sumerge en la dulzura de su corazón. Es así como viviremos siempre unidos a Él, teniéndolo como apoyo que da “reposo” a nuestro corazón inquieto y como modelo (“aprended de mí”) que inspira nuestra vida.

Meditemos ahora el texto del evangelio y tomemos conciencia, mediante la acogida reposada de la Palabra, sobre la forma como estamos viviendo y accediendo a la revelación de Dios en la persona de Jesús: qué efectos tienen en nosotros la escucha diaria de la Palabra, la celebración eucarística, los diversos compromisos que tenemos con los hermanos en el nombre de Jesús y que nos ponen en contacto diario con su presencia sacramental en medio de nosotros.

No caigamos en la actitud de los fariseos, quienes pretendiendo cumplir un montón de preceptos y normas para conocer verdaderamente a Dios, se olvidaban que la forma más sencilla y humilde era la más eficaz: el sabernos amados en nuestra miseria y comprendidos en nuestras crisis, pero sobre todo, acogidos en amor de su adorable Corazón. Es en la transparencia de su corazón donde leemos el evangelio y recibimos el “yugo” que le da sabiduría a nuestras vidas.


Cultivemos la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón

1. ¿Qué valor simbólico tiene el “yugo” en la Sagrada Escritura?

2. ¿Qué “yugos” encontramos en nuestra sociedad de hoy que aplastan, fatigan, desorientan, convirtiéndose en cargas intolerables?

3. ¿Qué intercambio nos propone hoy Jesús? ¿Cómo se realiza este intercambio?


Saludemos hoy a la Madre del Carmelo


“Madre del Carmelo, hoy especialmente vamos a tu encuentro, nos postramos ante ti, Reina y Señora del Cielo, para rogar tú intercesión como lo hiciste en las Bodas de Caná. Hemos llenado las tinajas con las lágrimas del arrepentimiento, y las ponemos en tus benditas manos.
Señora, estamos necesitados de ese vino embriagador del amor de tú Hijo Jesús, que inunda de alegría a los resucitados. Ruega amada Madre para que este vino Nuevo que vivifica nos llegue hoy y siempre para manifestar las alabanzas, el honor y la gloria de nuestro Señor y Dios.
Señora nuestra, bien conoces las necesidades, y aflicciones, las limitaciones y debilidades de tus hijos adoptivos, acude presurosa a nuestro auxilio, acompáñanos en esta hora en que los dolores de parto nos llegan. Ayúdanos a dar a luz, como lo hicisteis con tu anciana prima Isabel. Queremos ser renacidos del Agua y del Espíritu, recreados, ser verdaderos hijos del Padre, verdaderos engendros del Amor Misericordioso, única imagen que nos asemeja al Santo de los santos.
Madre, quédate con nosotros y guíanos a los brazos de tú Hijo amado, para que liberados de todo temor, de toda intimidación podamos manifestar la alegría, el gozo y la paz de los discípulos, y ser valientes y lanzados a una renovada evangelización del amor que abra a todos las puertas de la esperanza.
A ti Reina Madre, nos entregamos. Solícita Señora de las Misericordias, ruega por nosotros, que nos encomendamos a ti.
Amén”.
(Alicia Beatriz Angélica Araujo)


“Mi espejo ha de ser María. Puesto que soy su hija, debo parecerme a Ella
y así me pareceré a Jesús”
(Santa Teresa de los Andes).

16 de Julio: DÍA DE LA VIRGEN DEL CARMEN


Publicado por Corazones.org
Historia

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:

"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.



La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.



Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.

España
Entre los lugares en que se venera en España la Virgen de España como patrona está Beniaján, Murcia. Vea ahí mas imágenes.

América: Es patrona de Chile; en el Ecuador es reina de la región de Cuenca y del Azuay, recibiendo la coronación pontificia el 16 de Julio del 2002. En la iglesia del monasterio de la Asunción en Cuenca se venera hace más de 300 años. Es además venerada por muchos en todo el continente.




EL ESCAPULARIO CARMELITA

Virgen del Carmen"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).

¿Qué es el Escapulario Carmelita?

El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."

¿Cómo se originó el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.



La Virgen María entrega el escapulario el 16 de julio de 1251

Virgen del Carmen



En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Explicación de la Promesa:

Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón)

-Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

Consagración: 'pertenecer a María' es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos"

En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.

Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

3)El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)

-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

Se debe vivir lo que significa

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Imposición del Escapulario:

-La imposición se hace preferentemente en comunidad.
-Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.
-El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:

"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"

Ver otras oraciones para la imposición del escapulario

¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?

Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Testimonios de Conversiones

Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" 'Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.

Juan Pablo II habla del escapulario

La Medalla Escapulario

Nuestra Señora del Carmelo

La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que, una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto "Otorga mucha importancia a tu escapulario" del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA).

Advertencias prácticas

Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores.

Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

Alerta contra abusos:

El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia."

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor"

Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.

San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario"

El Privilegio Sabatino: (sábado)

La Virgen rescata del purgatorio
La Virgen rescata a sus hijos del purgatorio

Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen

Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Condiciones para que aplique este privilegio

1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.

El Escapulario y la Virgen de Fátima:

Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.

Hablan los Papas y los santos

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.

El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"

San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.

San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos.

San Claudio de Colombiere (director espiritual de St. Margarita María)

«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»

Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita".

Otros Testimonios:

"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"

El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!".

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".

Salvados del Mar

En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.

Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

Un Hogar Salvado del Fuego

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

El Escapulario aviva el fervor

En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".

Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.

Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.

ORACION

Oración a la Virgen del Carmen

SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

"Tengo mil dificultades:
ayúdame.
De los enemigos del alma:
sálvame.
En mis desaciertos:
ilumíname.
En mis dudas y penas:
confórtame.
En mis enfermedades:
fortaléceme.
Cuando me desprecien:
anímame.
En las tentaciones:
defiéndeme.
En horas difíciles:
consuélame.
Con tu corazón maternal:
ámame.
Con tu inmenso poder:
protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén."




ORACION A LA VIRGEN DEL CARMEN

Oh Virgen Maria, Madre de Dios y Madre también de los pecadores y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que te pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma; que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa. Quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente y uniendo mi voz con sus afectos, te saludo una y mil veces diciendo: Tres Avemarías..

Virgen Santísima del Carmen, yo deseo que todos sin excepción, se cobijen bajo tu sombra protectora de tu Santo Escapulario y que todos estén unidos a Ti Madre Mía, por los estrechos y amorosos lazos de ésta tu querida insignia.

¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante su sagrada imagen y concédenos benigna tu amorosa protección. Te encomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre el Papa y la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu Divino Hijo y a tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre Mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén.


Parte de los testimonios son de "Historias del Escapulario Carmelita" del Padre Howard Rafferty, O. Carm., publicadas por Aylesford, Darién, Illinois 60559 USA.

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: REVISAR EL TRABAJO REALIZADO

Por Jesus Pelaez
Publicado por Fundación Epsilon

El domingo pasado el evangelio nos hablaba de la Buena Noticia de Jesús. Ese mensaje va destinado a todos los hombres; el evangelio de hoy precisa cuáles son sus principales destinatarios.



Los enviados se congregaron donde estaba Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y todo lo que habían enseñado. El les dijo:

-Venid vosotros solos aparte, a un lugar despoblado y descansad un poco.

Haber sido llamado por Jesús y enviado por él a anunciar su mensaje, haber escuchado sus instrucciones y recibido la fuerza necesaria para la misión son condiciones imprescindi­bles para el mensajero, pero no le aseguran el acierto. Sigue siendo un ser limitado, que se equivoca, condicionado por su mentalidad y sus prejuicios. Por eso es necesario revisar con atención el trabajo realizado. Eso es lo que pretende hacer Jesús con sus discípulos.

Ellos se habían pasado, habían hecho algo para lo que todavía no estaban preparados y que Jesús no les había enco­mendado: enseñar, que, según el uso que hace de esta palabra el evangelio de Marcos, significa proponer el mensaje de Jesús tomando como punto de partida el Antiguo Testamento. Jesús lo hacía porque tenía bien claro qué contenidos de aquellos antiguos escritos seguían siendo válidos y cuáles no. Pero los discípulos, que todavía no habían comprendido la novedad radical de la Buena Noticia -seguirán durante mucho tiempo atados a sus tradiciones (véase, por ejemplo, Mc 6,48; 7,32; 8,22-26.27-38; 9,1 - 13.32.38; 10,35-45.46-52)- seguro que mezclaron lo que ya estaba a punto de cumplirse, perdiendo su vigencia, con lo que iba a ocupar su lugar, y llenaron, con el vino nuevo, los odres viejos (Mc 2,22).

Como «eran tantos los que iban y venían, que no encon­traban tiempo ni para comer», Jesús se los lleva «en la barca, aparte, a un lugar despoblado». Pero esta vez la gente no los va a dejar hacer la revisión de su actividad.



COMO OVEJAS SIN PASTOR

Los vieron marcharse, y muchos los reconocieron; entonces, desde todos los pueblos, fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, vio una gran multitud; se conmovió porque estaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles muchas cosas.

Marcos señala, al hilo de la narración, dos consecuencias de la predicación de los Doce: una parece negativa y otra positiva.

La gente ha escuchado a los Doce. Y reacciona buscándo­los. Pero, y esto sería lo negativo, no busca a Jesús, sino a todo el grupo. Esto podría indicar que, en efecto, no han sido capaces de mostrar la radical novedad del mensaje de Jesús y lo han mezclado, confundiéndolo, con sus esperanzas y tradiciones, que, en su mayor parte, se verán modificadas o simplemente perderán su vigencia como consecuencia de la actividad y la predicación de Jesús. Dicho con otras pala­bras: se han predicado a sí mismos en lugar de anunciar la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios (Mc 1,1).

El aspecto positivo es, sin duda, que han conseguido des­pertar el interés de sus oyentes. Como son gente del pueblo, han atinado al tocar las fibras más sensibles de sus paisanos.

Y es vivo ese interés: los ven alejarse en barca, y a pie, bordeando el lago, se encaminan hacia el lugar al que se dirigen Jesús y los discípulos, corriendo tanto que llegan antes que ellos. De este modo, el interés despertado por los Doce será la causa de que muchos puedan escuchar directamente la enseñanza de Jesús.

Al llegar, Jesús ve que se les han adelantado, y en lugar de sentirse molesto porque no podrá hacer lo que pretendía, se siente solidario con ellos, abandona su plan y se pone «a enseñarles muchas cosas»; él conoce perfectamente la causa de su ansiedad, la circunstancia que ha favorecido el, llamé­moslo así, éxito de los discípulos: están desorientados y, por eso, deseosos de encontrar alguien que les muestre la dirección adecuada en la que deben marchar para hacer más feliz su vida; Jesús lo ve y comprende que están extraviados, «como ovejas sin pastor».



UNA CRITICA POLÍTICA

Los antepasados más antiguos que Israel conoce eran pas­tores nómadas, que debían cuidar con mucha atención de sus rebaños para que no perecieran por falta de pastos o por el ataque de los animales salvajes. Esta imagen sirvió a los escri­tores del Antiguo Testamento para representar el cuidado de Dios por su pueblo (Gn 48,15; 49,24; Is 40,11; Jr 23,3; 31,10; Ez 34,11-22, Sal 23,1, 28,9, 74,1, 77,21, 78,52.72, 79,13, 80,2) y la tarea propia del rey y de los dirigentes políticos del país (2 Sm 5,2; 7,7; Is 56, 11; Jr 2,8; 3,15; 10,21; 22,22; 23,1-4, 50,6; Miq 5,4-5; Sal 78,70). Los profetas, cuando quieren denunciar la corrupción de los dirigentes, usan esta misma imagen del pastor, pero indicando que en lugar de cuidar de las ovejas las dispersan y extravían: «Mi pueblo era un rebaño perdido que los pastores extraviaban por los montes... » Jr 50,6; (véase la primera lectura de hoy; Is 56,9-12; Jr 10,21; 25,34-38; Ez 34).

Cuando el evangelio dice que Jesús «se conmovió porque estaban como ovejas sin pastor», está repitiendo la crítica hacia los dirigentes políticos de Israel. Lo que hará después mostrará que él va a realizar el anuncio de los profetas: él es el pastor que, según está anunciado, va a sustituir a aquellos corruptos (Ez 34,23s; cf. Jr 23,5; Sal 2,9). Cierto que su manera de ser pastor será muy distinta de la de los antiguos y los modernos pastores.

Sigue habiendo hoy muchas ovejas sin pastor, ya que sigue habiendo muchas ovejas desperdigadas, vagando sin rumbo, porque aún hay muchos pastores que se apacientan a sí mismos (véase Ez 34,6.8). Los cristianos debemos tener claras dos cosas: primera, que es misión nuestra denunciar la corrupción de esos pastores, y en segundo lugar, que los principales destinatarios del mensaje de Jesús son, también hoy, todos los que los pastores de este mundo han dejado «como ovejas sin pastor».

Comentario Bíblico y Pautas Homiléticas: XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B

Sintió lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor.
Publicado por Dominicos.org
Introducción

En este domingo, las lecturas nos presentan múltiples imágenes sobre las que meditar… Son una invitación de Dios a reflexionar sobre nuestra vida de cristianos en un mundo atravesado por la desigualdad, la soberbia y la injusticia. A la vez que nos llaman a identificar las realidades, personas e intereses que oprimen al “rebaño del Señor” (Jer. 23, 1), nos exigen tomar una postura frente a ellas.

Comentario bíblico

Jesucristo, Pastor y Salvador en la justicia

* Iª Lectura: Jeremías (23,1-6): El pastor de la unidad

I.1. La primera lectura del profeta Jeremías es uno de los pasajes que se refieren a la casa de Judá, a la que profeta juzga, pero a la que promete un tiempo ideal, en que al pueblo dispersado, maltrecho y sin esperanza se le promete unos pastores que reúnan de nuevo al pueblo. Lo que más llama la atención son los vv. 5-6 pues todo se concreta en una persona, en un pastor, a lo que antes se ha insinuado. ¿Se trata de un texto mesiánico? Discuten los autores, porque consideran que es un añadido a los vv. 1-4. Pero lo que debemos considerar es que Dios mismo interviene en medio de su pueblo, valiéndose de nuevos y mejores pastores, y más concretamente de un pastor que restaure la unidad de Judá y de Israel.

I.2. Eso no se consiguió nunca si lo entendiéramos en un sentido histórico estricto; pero si tenemos en cuenta un valor simbólico que va más allá del nacionalismo de Judá y de Israel, se propone un pastor, un rey, que con cualidades éticas (no estrictamente políticas, ni guerreras), traiga la justicia y el derecho, que son los ideales de un buen rey de Oriente y de todas las naciones. Se habla de salvación y de paz, porque la verdadera salvación se fundamenta en la paz y la justicia. Reinará con sabiduría y le darán un nombre, ya que darle un nombre a alguien significa reconocer lo que ha hecho; es como un oficio bien aprendido y vivido con vocación singular. Ese nombre es «El Señor nuestra salvación». Es decir, lo que algo esa persona idílica tiene que estar en relación con el Dios que salva. Así quedamos emplazados para ver en Jesucristo este proyecto misterioso del oráculo. Porque no olvidemos que él ha de llevar el nombre de “Jeshua”: Dios salva, es mi salvación.


* IIª Lectura: Efesios (2,13-18): El es nuestra paz

II.1. La segunda lectura, de Efesios, nos ofrece también una verdadera teología de la paz. Incluso se hace una de las afirmaciones teológicas más impresionantes del NT: El, es nuestra paz. El primer efecto de la pacificación (aquí entre judíos y paganos), no es primeramente entre ellos mismos, sino de toda la humanidad con Dios (vv. 13-18), como muerte de la enemistad, acercamiento a Dios, reconciliación con El, evangelización de la paz. Independientemente de la forma literaria del texto, para algunos es un himno sobre la pacificación de la humanidad. Por eso el v. 14 comienza de una forma enfática, refiriéndose a Cristo, “él es nuestra paz” (ipse est pax nostra, como traduce la Vulgata). ¿Por qué? Porque ha hecho de los dos pueblos uno. Se refiere a judíos y paganos que era, entonces, la división abismal e irreconciliable para la teología ortodoxa judía.

II.2. ¿Qué ha hecho Jesucristo para ello? De entre estos términos, el más expresivo es el de «reconciliación», puesto que revela uno de los temas más expresivos de San Pablo (cf 2Cor 5,18-20; Rom 5,10-11; 11,15; Col 1,20-22), aunque no podamos decir que sea eje de su teología. Con ello se presenta la obra de Cristo como una restauración de las relaciones amistosas entre Dios y el hombre rotas por el pecado. El fruto de la reconciliación es la paz y la amistad. La reconciliación es un proceso objetivo y real, antes de toda colaboración del hombre creado por Dios. Es Cristo mismo el signo y la realidad de esa reconciliación de Dios y la humanidad. El autor de Efesios quiere poner de manifiesto que el don de la paz es un don de Dios y ese don es Cristo mismo, porque gracias a El todos los hombres, en todas las culturas y religiones pueden vivir en paz. Si no es así, no es por exigencia del Dios de Jesús, sino porque los hombres se niega a la misma paz.


* Evangelio: Marcos (6,30-34): Sedientos de su palabra

III.1. Este es un relato de transición, propio del redactor del evangelio de Marcos, que quiere preparar la primera multiplicación de los panes. Los Doce (aquí les llama apóstoles) vuelven de su misión, contentos de lo que han dicho y han hecho. Ya sabemos que lo que han dicho tiene que referirse a las cosas que Jesús les ha enseñado y que se centran en el anuncio de la llegada el reino de Dios. Lo que han hecho es liberar a las gentes de sus males, como han visto hacer a Jesús. En ese momento, por el desgaste que ello significa, Jesús quiere compartir con ellos en un lugar solitario pero, de pronto, aparece la multitud y deben marchar en una barca. La experiencia de la travesía, para quien la haya hecho, sabemos que es verdaderamente restauradora. Pero la escena nos asoma casi de inmediato de nuevo a la multitud que está sedienta y ansiosa de esta experiencia que los Doce tienen con Jesús.

III.2. Considero que el redactor de nuestro evangelio está jugando, simbólicamente, con este contraste entre la suerte de los discípulos que puede gozar a la paz de la palabra de Jesús (aunque bien es verdad que después de desgastarse en el anuncio del reino) y la necesidad que tiene la multitud de esta palabra. Todo esto es para mostrarnos que, tras la travesía restauradora, Jesús tiene compasión de la multitud porque la ve como ovejas sin pastor (cf Num 27,17). Ahora Jesús ha “restaurado” a los suyos, que tienen que volver, cuando sea, a la itinerancia para anunciar de nuevo el reino. Y entonces ve a la multitud y ya no puede huir, tiene que entregarles su palabra, su persona, como se la ha entregado a los discípulos. Jesús se nos presenta como cumpliendo un anhelo y un deseo que muchas veces en el AT hacía referencia al pueblo que estaba siendo defraudado por sus jefes e incluso por los que tenían una responsabilidad más religiosa: eran como ovejas sin pastor y sin guía (cf Num 27,17; 1Re 22,17; Ez 34,5; 2Cro 18,16; Jud 11,19).

III.3. El evangelio, por otra parte, nos muestra el hambre que tenía la gente de escuchar un mensaje de salvación y de gracia, el que Jesús ofrecía por todas las aldeas y pueblos de Galilea, a lo que habían contribuido también sus discípulos, enviados para llegar a donde no podía llegar él. Es sintomático cómo el texto busca un lugar solitario para gustar más profundamente esta experiencia de la misión, ya que muchos iban y venían, sin dejarles personalizar esta experiencia. Pero al final, al desembarcar de nuevo en la orilla del lago, el texto nos muestra que Jesús ve a la gente con tal anhelo de escucharle, que la compasión del pastor puede más en su corazón. Sin duda que habría gente dirigida por alguna sintonía populista, como sucede con todos los fenómenos sociales y religiosos; pero en medio de todo Jesús detecta la falta de orientación y la necesidad de salvación de los abandonados. De esa manera, por medio de nuevos pastores, se cumple con más o menos precisión el texto de Jr 23,1-6: por una parte los pastores, los apóstoles; por otra el pastor, el nuevo rey, del que parte el mensaje fundamental del reino. De esa manera se explica maravillosamente la continuación de la narración del evangelio con la primera multiplicación de los panes, que es un relato que se introduce con esta actitud de Jesús al compadecerse de la multitud.

Fray Miguel de Burgos Núñez





Pautas para la homilía

* El Señor es nuestra Justicia (Jer. 23, 6)

Jeremías nos presenta a dos tipos de pastores, uno más semejante al lobo que dispersa y hiere al rebaño, que, lejos de cuidarlo, lo atemoriza y oprime. El otro, un rey que reina con justicia, que reúne a las ovejas desde lugares en las que estaban dispersas, que las apacienta.

Meditando esta Palabra recordábamos las noticias de estas últimas semanas: el parlamento italiano declarando “ilegales” a los inmigrantes… el golpe de Estado en Honduras, inaugurando, increíble y dolorosamente, un nuevo capítulo de terrorismo de estado en una América Latina en la que todavía “se echan de menos” tantos miembros del rebaño (Jer. 23,4)… el relato de las elecciones legislativas en Argentina, en las que, a una comunidad del pueblo originario “Wichi”, que vive en la indigencia a causa del abandono de los gobernantes y de que no les es reconocido su derecho a la propiedad de la tierra, les “compraron su voto” ofreciéndoles cobijas. ¿Cuánto frío tendría esa gente? Nos preguntábamos con indignación y tristeza… De ellos; de los inmigrantes que abandonan su tierra por hambre, por frío, para buscar un futuro mejor y se encuentran con la persecución y el desprecio; de los hondureños y hondureñas perseguidos y “con orden de captura” por negarse a aceptar que la prepotencia de los poderosos se imponga sobre el pueblo; de tantos y tantas de los que oímos hablar a veces más, a veces menos, podría estar hablando el salmista: “Yo soy un gusano, no un hombre” (Sal. 22, 7).

Frente a un mundo donde este desconocimiento absoluto de la dignidad humana se naturaliza y se impone, Jeremías nos da esperanza: El Señor reunirá a sus ovejas, y les dará un rey Justo.

Alguien dijo alguna vez que “la Justicia de Dios es la Misericordia”. Bajo toda miseria el Señor le reconoce a los pobres y oprimidos un rostro humano, un rostro de hijos, de hermanos. Lejos de condenar atándose a las leyes del mundo, escucha la necesidad de aquél a quien tiene enfrente y lo mira a los ojos.

* “El no ha mirado con desdén ni ha despreciado la miseria del pobre” (Sal. 22, 25)

El gran tema de las lecturas de hoy es la centralidad de Cristo como Pastor y Rey Justo.

Nos muestran a Cristo como a un Pastor que cuida a su rebaño. Y sabe escuchar. Es llamativo cómo la escucha atenta a las necesidades de los suyos es el rasgo distintivo de la forma de cuidarlos de Jesús. Escucha a sus discípulos, registrando sus ganas de compartir lo vivido y experimentado en la misión, y en el mismo acto escucha también su cansancio “vengan ustedes solos a un lugar desierto para descansar un poco” (Mc. 6, 31)… Escucha a la multitud, de la que se compadece “porque eran como ovejas sin pastor”, y les enseña largo rato (Mc.6,34)… Antes de darles de comer, les enseña. Porque está atento a todas las necesidades de aquellos que lo buscan y les da aún más de lo que llegan a buscar.
Jesús invita a los discípulos a escuchar y escucharse, a cuidar la interioridad de la comunidad, retirándose para compartir. Qué grande la sabiduría de Jesús, esa capacidad de retirarse, aún en medio de tanto por hacer: (“era tanta la gente que iba y venía que no tenían tiempo ni para comer” Mc. 6, 31). Qué importante ese tiempo de encuentro en comunidad y de oración para poder conservar y alimentar la capacidad de escuchar hondo, y de escuchar a Dios.
“Ay de los pastores que pierden y dispersan al rebaño de mi pastizal” (Jer. 23, 1) dice Jeremías… Al igual que en los tiempos de Jesús, muchos son los que ponen el poder, el dinero, la ambición, el egoísmo, por encima de la dignidad humana. Jesús, aún habiéndose retirado a un merecido descanso con los suyos, se compadece. Escucha sus necesidades. “Apacienta al rebaño”. Como cristianos, llamados a dar testimonio en medio de un mundo injusto, es importante sentirnos llamados a esa interioridad, a esa compasión y a esa escucha.

* Cristo es nuestra Paz (Ef.2, 14)

“Ahora en Cristo Jesús los que antes estaban lejos han sido acercados por la sangre de Cristo… Ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba”. (Ef. 2, 13-14)

Cuán hermosa imagen la de Pablo: los que estábamos lejos unos de los otros “hemos sido acercados” en Jesús. Los que le creemos e intentamos seguirlo, porque Él nos ha llamado, sabemos que la Paz y la Justicia van de la mano, y que ambas son parte del misterio de este Pastor atento, que escucha, enseña, da pan, da la vida.

Recibiendo a los demás como semejantes, compadeciéndonos de sus dolores, construimos con Jesús la justicia y la paz.


Carola Arrue y Andrés Peregalli
Laicos dominicos

Un cura que no lo tuvo fácil


El Papa ha querido proponer de nuevo, convocando un Año Sacerdotal, la figura de San Juan María Bautista Vianney (1876-1859), el Santo Cura de Ars, con ocasión del 150 aniversario de su muerte.

La vida del Cura de Ars no fue nada fácil. En primer lugar, por las circunstancias históricas que le tocó vivir: la Revolución Francesa, la época napoleónica, la restauración de los Orleans…

Pensemos, por ejemplo, que el sacerdote de su parroquia natal, Dardilly, prestó el juramento a la constitución civil del clero. Más tarde, arrepentido, volvería a ser aceptado por los feligreses.


Tampoco resultó sencillo para Juan María Vianney realizar los estudios sacerdotales. Parece que sabía poco latín, y ello dificultaba el aprendizaje de la Teología. El empeño del abate Belley, párroco de Ecully, fue decisivo para que admitiesen a Vianney a las órdenes sagradas.

Otro problema era la misma parroquia de Ars. Cuando fue destinado allí San Juan María aún no era parroquia, sino una mera capellanía. Los feligreses se sentían distantes de la práctica religiosa, entre otras razones por la apostasía del sacerdote del pueblo durante la revolución.

El Cura de Ars rezó, predicó, atendió a la formación catequética y cultural de los niños y, sobre todo, se dedicó a confesar. Horas y horas. Incansablemente.

El actual Obispo de Belley-Ars ha dicho que San Juan María Vianney “sigue siendo una referencia para nuestro tiempo, como portador del misterio y de la santidad de los ministros”, ayudando a entender “que también en el anonimato de la parroquia más perdida del mundo es posible brillar a la luz de la santidad”.

Sin duda, un modelo. No es fácil añadir a otras renuncias - voluntarias, pero renuncias – la aceptación de un anonimato total como el que lleva consigo desempeñar el ministerio en una parroquia apartada.

Materiales Litúrgicos y Catequéticos: XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B

Por Juan Jauregui
Monición de entrada

(A)
Queridos amigos: bienvenidos a esta Celebración.
El evangelista nos muestra a Jesús que se encuentra con sus amigos. Cuando éstos van a anunciar al Dios Amor, les acoge y les busca un lugar tranquilo donde puedan escucharse unos a otros, donde puedan descansar y llenarse del gozo de la tarea bien hecha y compartida.

Para nosotros la Eucaristía debe ser "ese lugar tranquilo" que nos haga llenarnos de la presencia de Jesús, que nos ayude a descansar un poco de nuestros cansancios, para volver de nuevo a la tarea con una fuerza renovada, con ilusión y gozo en la entrega y en nuestro compromiso.

Que todos los que disfrutamos de las vacaciones, consigamos ese lugar tranquilo, para descansar y volver con nueva sabia.

(B)

Vivimos agobiados y aplastados por la tarea de cada día. Muchas veces vivimos como robots. Hacemos las cosas sin pensar. No nos queda un rato para dedicarlo al descanso, o a reflexionar.
Jesús dice a sus apóstoles en el Evangelio de hoy: " venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar ".
Hay un tiempo para trabajar, y un tiempo para descansar y reponer fuerzas.
Sin embargo, entre nosotros nos agobiamos y muchas veces rendimos poco.
Nosotros llevamos otro ritmo de vida y otra forma de pensar. Usamos otras expresiones: " El trabajo nos lleva todo el día ". "Nos faltan horas en el día para poder sacar adelante nuestras familias "
"No queda un rato para nada y menos para pensar ".
En esta Celebración de hoy vamos a acercarnos a Dios con sencillez y con tranquilidad. Vamos a intentar pensar un poco en nuestras vidas y descansar un rato junto a Dios.

(C)

Hermanos, no solemos tener tiempo y calma para celebrar y escuchar con sosiego la Palabra de Dios. Y es Jesús, el Señor, quien invita a sus discípulos a reunirse en un lugar apartado para tener calma, paz y descanso.
También nosotros hoy y ahora, alejados de toda prisa, nos reunimos, invitados por el Señor, le damos gracias, escuchamos con reposo su Palabra y celebramos con gozo nuestra fe.


Saludo del Sacerdote

Que Dios, Padre Cariñoso, Jesús, el sencillo de corazón y el Espíritu de Amor estén con vosotros ...

Pedimos perdón

(A)

Nosotros vivimos agobiados y aplastados por la tarea de cada día. La sociedad nos roba el tiempo y no tenemos un momento para descansar y pensar.
Al comenzar esta celebración nos acercamos a Dios para pedirle perdón.

* Nuestras preocupaciones nos agobian y no nos dejan acercarnos a Dios. Señor, ten piedad...
* La tarea de cada día llena toda nuestra vida y nos ocupamos poco de la familia y los amigos. Cristo, ten piedad...
* Los días de descanso los empleamos muchas veces en olvidarnos de los problemas, pero los cargamos con otra agitación. Señor, ten piedad...

(B)

En primer lugar, pidamos perdón por nuestros pecados, en un momento de silencio

Tú, que eres el descanso de nuestros agobios. SEÑOR, TEN PIEDAD...
Tú, que eres nuestro camino, verdad y vida. CRISTO, TEN PIEDAD...
Tú, que eres luz y esperanza de todos los hombres. SEÑOR, TEN PIEDAD...

Gloria

Dios nos ha perdonado. Nos sentimos alegres y liberados de un peso sobre nuestras vidas. Nos sentimos aliviados. Por eso todos a una le decimos...



Escuchamos la Palabra

Monición a la lectura

El profeta ve en el rebaño disperso el fracaso de los pastores. Y con la misma imagen, despierta la esperanza de un pastor que no disperse, ni expulse, ni deje perdidas a las ovejas, sino que congregue y guíe a la vida.
En él estará Dios como sabiduría, paz, justicia y seguridad a favor de su pueblo.

Monición al Evangelio

Jesús huye del triunfalismo, pero no rehuye por eso el encuentro con las masas. Una multitud hambrienta de la verdad. Se compadece de ella porque no tienen buenos pastores. Jesús, el pastor, es la alternativa de tantos pastores mediocres.

Homilías

(A)

Saber descansar
Estamos viviendo en la sociedad de las prisas, de la rapidez, de la falta de tiempo libre y de descanso.
Llevamos un ritmo de trabajo duro, que nos va gastando. Por eso, al llegar está época, se recibe con inmensa alegría el tiempo de las vacaciones y de descanso.
Esperamos liberarnos de la tensión, el agobio, el desgaste y la fatiga que se han ido acumulando a lo largo del año.
Pero ¿qué es descansar? Me diréis, vaya pregunta más tonta. Cómo que no nos gustase a todos el descanso.
Pero, ¿basta con recuperar las fuerzas físicas, y olvidar los problemas y conflictos de cada día, metiéndonos en un mundo de ruido, de fiestas, romerías o playas abarrotadas?
A veces ocurre que, al volver de las vacaciones, hemos cambiado de ocupación, pero no hemos descansado.
Hemos salido del ruido de la fábrica y la ciudad, pero hemos caído en el alboroto de las fiestas o locales abarrotados de gente.
Hemos salido del estrés del trabajo, pero hemos caído en el problema de no tener tiempo para acudir a todos los compromisos de las vacaciones.
Jesús nos dice como a sus apóstoles: "Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco".
Esto nos suena a música celestial, pero creo que pensando en ello y consiguiendo llevarlo a la práctica es una realidad.
Para descansar, necesitamos en primer lugar, encontrarnos con nosotros mismos, con sencillez y con honradez. Necesitamos ratos para buscar el silencio, la calma, la tranquilidad, que a menudo nos faltan durante el año.
Tenemos que descubrir que una vida intensa y bien vivida, no es una vida agitada.
El sentido de nuestra vida no se agota con llenarla de trabajos, de preocupaciones. No se agota amontonando dinero, éxitos o placeres.
La vida se nos presenta más agradable y llevadera, si sabemos llenarla, también, del cariño de una mujer, un marido, unos hijos, de la amistad de unos buenos amigos, del compañerismo, de la alegría compartida. En una palabra de todas esas cosas que nos ayudan a disfrutar, descansar y ser felices.
Además del trabajo y los afanes de la vida, necesitamos saber disfrutar de esos esfuerzos.
Necesitamos buscar esos otros valores de los que hablábamos hace poco. Necesitamos acercarnos a Dios, acercarnos a Jesús que es la fuente y el ejemplo de la alegría, le felicidad, el cariño, la amistad. Por eso nos dice: "vamos a un sitio tranquilo a descansar".
No a perder el tiempo, sino a cambiar de ocupación, a descansar de la tarea de cada día, a reflexionar un poco sobre nuestras vidas, a romper el estrés diario para volver a la tarea como nuevos, renovados, descansados.

(B)

El domingo anterior veíamos a Jesús enviando a los suyos a misionar. Hoy le vemos en una «reunión programada para compartir las experiencias vividas» por los discípulos a la vuelta de «las prácticas de pastoral» que les impuso. Es un momento humano, de comprensión, de revisión, de exigencia humana normal: contar lo que pasa. Inmediatamente después Jesús les invita al descanso: «Venid a un sitio tranquilo a descansar». En varias ocasiones los evangelistas presentan a Jesús buscando la soledad. Lo nuevo ahora es que la busca para los suyos y la disfruta con los suyos.
No son casuales estos detalles de reposo y de silencio que Jesús prepara para los suyos justo al regresar de las tareas de anuncio de reino de Dios.
Es en el silencio y en la soledad donde se aprenden caminos de encuentro con Dios que no proporcionan ni las aulas ni los libros. Hay susurros y brisa de Dios que sólo se perciben cuando uno se retira y «aguanta» el silencio y la soledad. Hay lecciones que Dios sólo imparte en la paz y en la tranquilidad. Preocupados por hacer y ser eficaces, creemos que el éxito de nuestras empresas misioneras está en «cansarnos por el Reino de Dios hasta desgastarnos». Conviene recordar y escuchar esta invitación de Jesús: «Venid a un sitio tranquilo a descansar». Tenemos que confesar que nos da más seguridad lo que hacemos que lo que «nos permitimos» o «regalamos para nosotros mismos». La paz y el silencio, en muchos lugares de planificación de actividades apostólicas, son vistos como «súper lujo». No entran en la programación. Eso que nos perdemos porque quizá nuestra acción pastoral se revelará «ausente» de silencio, de interiorización, de ese hervor que dan las cosas rumiadas en paz.
El relato evangélico de hoy presenta la realidad de la vida: Jesús buscando un lugar tranquilo para los suyos, y la gente adelantándose para no dejarles tranquilos... El hecho recuerda tantas realidades de pastores que se sienten reflejados en la escena. «No tener tiempo para nada», «no tener tiempo para Dios por querer anunciar a Dios sin descanso» es algo que se suele oír con frecuencia. Y sin embargo, hay que saber perder tiempo con Dios para darle la oportunidad de que nos diga lo que sólo Él puede decirnos.
Quienes sean capaces de buscarle e ir al lugar del silencio, al lugar de la paz y de la tranquilidad, donde Jesús lleva a los suyos, realmente entenderán las cosas de Dios porque no les asusta el silencio. Dios tendrá lástima de nosotros y nos dará su tiempo cuando corramos allí donde Él nos está esperando.
Finalmente este apunte: Jesús invita a descansar a los que se han cansado. Si queremos que nos invite a descansar, nos tendremos que dar a las tareas del Reino... Jesús manifiesta mimo y detalles con aquellos que tienen como tarea el anuncio del Reino.

(C)

Llama la atención cómo han aumentado los problemas de «estrés» o de «surmenage» en unos tiempos en los que el bienestar y la comodidad son una de las primeras metas de no pocos.
Son incontables los estudios que se vienen publicando sobre el desequilibrio que produce en las personas un estilo de vida marcado por el exceso de actividad, la agitación y la dispersión. Simplificando bastante las cosas, los expertos nos ayudan a distinguir entre el cansancio, el agotamiento y el desgaste. Tres términos que a menudo se confunden, pero que responden a tres experiencias diferentes.
El cansancio es la consecuencia normal y transitoria de cualquier esfuerzo que realizamos de manera algo intensa o duradera. Toda actividad lleva consigo una dosis de cansancio. Pero este cansancio es sano siempre que se mantenga dentro de unos límites normales; estimula el organismo, incita al sueño y da a la persona una sensación de vitalidad. Es una equivocación pretender eliminar este cansancio; lo importante es dosificarlo y saber descansar mediante el sueño y un reposo adecuado.
El agotamiento es otra cosa. Sin recuperarse debidamente de sus cansancios, la persona sigue actuando por encima de sus límites. El individuo emprende una tarea detrás de otra sin un minuto de respiro; siempre tiene algo que hacer. Pronto aparecen diferentes perturbaciones que no son sino «señales de alarma»: la persona no puede conciliar el sueño, se hace cada día más irritable, crece su inseguridad, pierde el apetito o come con ansia exagerada, se deteriora su relación con las personas, cada día se siente peor.
Esta persona está ya «enferma», aunque no es fácil que ella lo reconozca y asuma su propia responsabilidad. Para liberarse de este agotamiento ya no basta el descanso normal. Se necesitan unas semanas de reposo y un planteamiento nuevo de todo. La persona se cura cuando aprende a recomponer su vida, organizar mejor su trabajo y asegurar un ritmo sano de actividad y descanso.
Si el individuo no reacciona y el estado de agotamiento se prolonga durante años, llega inevitablemente el desgaste con sus síntomas inequívocos de envejecimiento prematuro, insomnio permanente, apatía, fases depresivas y decaimiento general.
Por eso, no es una trivialidad organizarse bien las vacaciones. Puede ser un deber. El descanso veraniego ha de ser un período de recuperación física y psíquica. Pero puede ser, además, una oportunidad para revisar nuestra vida, reconocer nuestras equivocaciones, respetar nuestros límites y aprender a vivir de manera más humana. Es una manera de escuchar también hoy la invitación de Jesús a sus, discípulos: «Venid a un sitio tranquilo a descansar.»

(D)

El evangelio de este domingo a mí me parece muy bonito. Solo cuenta un pequeño detalle de la vida de Jesús, pero es un detalle que nos descubre cosas preciosas. Dice el evangelio que acababan de regresar los discípulos después de haber predicado la Buena Noticia que tantas veces habían oído de labios de Jesús. Éste quiso llevarlos a un sitio tranquilo para descansar porque donde se encontraban parece que no se podía descansar ni hablar con suficiente sosiego, “porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer”. Esas pobres gentes que no les dejaban ni tiempo para comer nos las podemos imaginar: eran gentes sencillas de aquellas aldeas, cargadas de pobrezas y sufrimientos. Nunca habían significado nada para nadie. Nadie se había entretenido en decirles una palabra de ánimo. Cuando habían encontrado a Jesús, que los trataba con cariño y con respeto, aquella pobre gente no les dejaba tiempo ni para comer. Con él estaban a gusto no les producía miedo. Y se acercaban todos: los pobres, los despreciados, los enfermos y los niños... A su lado experimentaban la ternura de Dios con sus hijos.
El Dios del que les habla Jesús es totalmente distinto al Dios de los Fariseos: un Dios que les metía miedo, les hacía vivir encogidos por miedo a la amenaza constante de castigos...
Ahora oían de Jesús que Dios les quiere, que son sus preferidos, que tiene preparada para ellos una gran fiesta. Esto explica que aquella pobre gente siguiera a Jesús sin dejarle tiempo ni para comer.
Nosotros también escondemos muchas heridas de la vida. también nosotros tenemos sed de un Dios que nos quiera y nos acaricie; un Dios que nos diga: “Ánimo, cuenta conmigo”; un Dios que nos dé su mano para levantarnos de nuestras caídas y que nos ayude a recomponer nuestra vida rota... Un Dios que no nos dé miedo y para ello Jesús al igual que a ellos “se pone a enseñarnos con calma”...
Se ha convertido en dicho común, hoy: “Muchos son los bautizados y pocos los evangelizados”... Un cristiano que vive su fe en solitario la tiene seriamente amenazada y acabará por perderla.
Los cristianos vivimos desnutridos de la Palabra... Nos hemos reciclado en casi todo: en la profesión, en la vida social, en la vida política... Sólo en el aspecto religioso muchos cristianos viven de rentas, de lo que aprendieron de niños en el colegio o en la catequesis... Todos los grandes documentos de la Iglesia recomiendan hacer, en grupo, lo que se llama una catequesis de adultos... Que consiste en repensar todos los temas de la fe a la luz de la Palabra de Dios. Necesitamos poner a punto nuestra fe. No basta con la homilía del domingo... La comida familiar del domingo no basta para sobrevivir toda la semana... Hay que escuchar la Palabra de Dios más a menudo.
Cuenta el Cardenal Martini que hizo dos recomendaciones a un matrimonio amigo: Acercarse a la Palabra de Dios e intregrarse en algún grupo cristiano.... ¡Vaya!-contesta el marido- Nos recomiendas dos cosas que no nos van: La Biblia nos marea porque no la entendemos; y no nos gusta comprometernos en grupos porque eso nos llevará a atarnos”. Les contesta el cardenal: “Entonces os conformáis con ser cristianos de mentirijillas, porque sin Palabra de Dios y sin comunidad no hay cristianismo posible”.
No tenemos que sentir envidia de aquellos primeros oyentes de Jesús. Hoy le podemos seguir escuchando sin hacer ninguna caminata. Es sólo cuestión de que abrimos las páginas del Evangelio.


Oración de los fieles

(A)

Con la confianza que nos da el sentirnos hijos de Dios, acudamos a Él con confianza y presentémosle nuestras necesidades y las del mundo.

1.- Por la Iglesia y por todos los pastores que la guían, para que sirvan con desinterés a los hombres y al rebaño que les ha sido encomendado. OREMOS AL SEÑOR
2.- Por todos los que andan desorientados, desilusionados y sin descubrir el sentido y el camino de sus vidas, para que encuentren la luz de la Palabra de Dios y, en los cristianos, un testimonio de Esperanza. OREMOS AL SEÑOR
3.- Por todas las personas que viven en soledad y desasistidos, para que experimenten el amor de un Dios cercano al hombre. Haznos sensibles y cercanos a todos ellos. OREMOS AL SEÑOR
4.- Por nosotros mismos, necesitados del pastor que nos guíe y conduzca, para que el Señor suscite nuevas vocaciones para el servicio en nuestros pueblos. OREMOS AL SEÑOR
5.- Para que nuestra Comunidad (parroquial) abra sus ventanas para darse cuenta de la realidad de las personas y los grupos, para acoger a los hambrientos y maltrechos de la sociedad. Haznos solidarios y comprometidos. OREMOS AL SEÑOR

(B)


Pidamos, hermanos, al Dios de misericordia que auxilie nuestra pequeñez, para que podamos invocar su nombre con los sentimientos que él desea. Respondemos a cada petición:
Escúchanos, Señor.

- Por la paz y concordia de las Iglesias, por la unión de todos los cristianos y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.
- Por los responsables de las naciones, para que bajo su gobierno tengamos una vida feliz y pacífica, roguemos al Señor.
- Por los que están lejos de casa, por los enfermos y los encarcelados y por todos los que sufren, roguemos al Señor.
- Por nuestra comunidad reunida en la fe, la piedad y el temor de Dios, por los que hacen el bien a nuestras parroquias y por los que ayudan a los pobres, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo reunido para celebrar el domingo, y haz que, escuchando la palabra de tu Hijo y comiendo su pan de vida, lo reconozcamos como el verdadero profeta y como el buen pastor que nos guía hacia las fuentes de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

(C)

Estamos hablando de descanso, reposo, pero muchas veces el trabajo nos agobia y aplasta, y hay muchos que nunca tienen un rato de descanso y de alivio. Vamos a pedir a Dios por todos.

1..- Te pedimos por el Papa y los Pastores que dirigen la Iglesia, para que, recogiendo las enseñanzas de Jesús, no pongan cargas pesadas ni mandatos complicados sobre los creyentes. Roguemos al Señor.
2.- Te pedimos por los dirigentes de los pueblos, para que hagan cada vez más llevadera la convivencia social sin complicarla por sus caprichos o egoísmos. Roguemos al Señor.
3.- Te pedimos por todos los que viven cansados y agobiados, aplastados por las injusticias de los demás, para que un día vean una luz de esperanza al final del duro túnel, y se encuentren con Jesús. Roguemos al Señor.
4.- Te pedimos por todos nosotros. La vida es dura y pesada, pero muchas veces la hacemos nosotros mismos, más dura y difícil por causa de nuestros egoísmos. Ayúdanos a colaborar con todos y hacer nuestra vida más llevadera y alegre. Roguemos al Señor.

Todo esto y otras peticiones personales que cada uno hemos querido traer a esta celebración, te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.


Ofrendas

(A)

Reloj despertador: Señor, desde que el reloj nos despierta, vivimos demasiado agitados.

Silla de campo y Evangelio: Señor, necesitamos descansar tranquilamente a tu lado, teniendo el Evangelio por medio.

(B)

Una revista del corazón
(Puede hacer esta ofrenda una de las mujeres de la comunidad. Luego dice:)

Señor, yo te traigo hoy esta revista de las llamadas del corazón, como expresión de la banalidad, de la vida y de cómo, al menos en lo que nos muestran, la gente vive sin valores definidos, víctimas de la moda o del qué dirán. Con ella, nosotros te queremos expresar nuestros deseos de vivir desde el mensaje y los valores de tu Hijo, a la vez que te pedimos fortaleza para poderlo hacer en medio de este mundo hostil.

Presentación de unos cascos de audio
(Esta ofrenda la puede hacer uno de los jóvenes de la comunidad, tan habituados a escuchar música con ellos.)

Señor, yo te traigo estos cascos, que utilizamos tanto los jóvenes de hoy para oír música. Son, sin embargo, un poco símbolo de la soledad, pues nos aíslan unos de otros. Eso es precisamente lo que te queremos ofrecer hoy, como uno de los problemas, que sufre mucha gente. Pero la soledad sólo se vence con la compañía, y ése es nuestro compromiso hoy, tanto individual como comunitariamente.

Presentación de un reloj
(Un varón adulto será el encargado de hacer esta tercera ofrenda.)

Por mi parte, Señor, te traigo este reloj, que simboliza las prisas y el estrés al que se ven sometidos los hombres y mujeres de hoy, que viven precisamente contrarreloj. También te traigo el compromiso mío y el de todos de ser un poco de descanso y sosiego para los demás, en vez de fuente creciente de problemas.


Prefacio

Te damos gracias, Señor,
y queremos bendecir tu nombre,
con la sencillez de nuestras palabras humanas.
Porque, en lugar de alejarnos
con tu poder y majestad,
te has manifestado cercano a todos,
bueno con todos y al alcance de los sencillos.
Has escondido los Misterios de tu Reino
a los sabios y entendidos
y los has revelado a los pobres y sencillos.
Tú no ocupas un puesto importante
en nuestra sociedad,
ni las Comunidades Cristianas
son un pueblo de gente poderosa e influyente.
Tu tienes tu Vida y tu Reinado
entre la gente sencilla y de buena voluntad.
Jesús, extendió los brazos en la Cruz,
con la suprema libertad del que nada posee,
y así entró en tu Reino.
Nosotros, ahora, nos unimos a los santos,
y las personas sencillas y de buen corazón
para entonar un himno de alabanza
diciendo:

Santo, Santo, Santo ...


Padre Nuestro

Dios es nuestro Padre que nos acoge a todos como hijos y nos alivia del peso del trabajo de cada día. Jesús nos enseñó a dirigirnos a Él con una oración sencilla, que la aprendimos de niños y ahora vamos a repetirla diciendo: Padre Nuestro...

Nos damos la paz

Muchas veces no vivimos en paz ni disfrutamos de la vida. La tarea diaria nos tiene agobiados y nos sentimos irritados y enfrentados a los demás.
Vamos a pedir a Dios que nos dé su Paz: esa paz que es fruto de la justicia, de la sencillez y de la tranquilidad del deber cumplido.
- Que la Paz del Señor esté con todos nosotros
- Como amigos y hermanos nos deseamos la Paz...

Compartimos el Pan

Cuando nos sentimos alegres, en paz, descansados, queremos celebrar una fiesta, nos reunimos las familias y amigos alrededor de una mesa. En esta Celebración nos hemos ido relajando, nos hemos acercado a Jesús, que nos ha aliviado de nuestras preocupaciones y ahora nos invita a su Mesa. Vamos a compartir su Comida.
- Dichosos nosotros por haber sido invitados a su Comunión.
- Señor, no soy digno de que entres en mi casa...


Despedida

Amigos, vayamos ahora a nuestras vidas y ocupaciones dispuestos a trabajar, para que el plan de Dios se lleve adelante y para que haya un solo rebaño que reconoce a un único Pastor. No nos olvidemos de sembrar la paz, la justicia, el amor y la fraternidad allí dondequiera que estemos, sabiendo que el Señor está siempre a nuestro lado.

Bendición final

Que nos acompañe la Bendición de Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén

Legionarios de Cristo: Una cuestión sin precedentes en la historia de la Iglesia

CLAVES DE LA VISITA APOSÓLICA A LOS LEGIONARIOS DE CRISTO: THOMAS BERG
Publicado por Mas de Cerca

Sandro Magister. (L´espresso).- Hoy comienza la visita apostólica a los Legionarios de Cristo ordenada por el Vaticano después del escándalo causado tras darse a conocer los comportamientos inmorales de su fundador.

La solicitud de una visita apostólica fue presentada, en los primeros meses de este año, por algunos de los miembros más estimados de entre los propios Legionarios. Uno de ellos es el americano Thomas Berg, miembro de los Legionarios de Cristo desde 1986, sacerdote desde el 2000, profesor y confesor en el seminario de la Legión en Thornwood, Nueva York. En abril abandonó la Legión para incardinarse en la archidiócesis de Nueva York. En una entrevista concedida al vaticanista Sandro Magister, el padre Berg aboga por una reforma total de los Legionarios.

En esta entrevista, con palabras discretas, el padre Berg explica cuál es lo que realmente se pone en juego, cuales son los puntos fuertes y débiles de la congregación sometida a investigación, qué deberá ser demolido y qué reconstruido. Denuncia el culto a la personalidad que circunda hasta ahora la figura de Maciel. Critica los motivos por los cuales la obediencia a los superiores degenera frecuentemente en ciega sumisión. Mete fuego a la cuestión de fondo: ¿cómo es posible que hayan venido tantas cosas buenas por una institución que se revela tan llena de defectos?

Es la primera vez que un miembro estimado, por muchos años, de los Legionarios de Cristo, habla en público y a corazón abierto, sobre los cruciales problemas que han estallado en esta congregación.

“Una cuestión sin precedentes en la historia de la Iglesia”

Entrevista a Thomas Berg

– Cuando dejó recientemente la Legión usted expresó en una declaración su estima por la congregación en la cual fue formado como sacerdote. ¿Cuáles son sus esperanzas ahora que ha sido anunciada una visita apostólica a la Legión de Cristo?

Como la mayor parte de los miembros de la Iglesia, también quiero ser optimista y lleno de esperanza respecto a la Legión y al Movimiento Regnum Christi. Queremos sólo lo mejor para nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Comprendemos que ello podría obligar a tomar una medicina amarga, pero estoy convencido de que una mayoría de estos hombres y mujeres sabrán mostrarse a la altura de la situación, ya que de verdad guardan en el corazón un amor profundo por Cristo. Me siento obligado a confirmar nuevamente que no llevo ningún hastío, ira o resentimiento hacia la Legión. Sigo adelante con mi vida. Sin embargo, el haberme formulado estas preguntas me ha brindado la oportunidad de decir una serie de cosas de las que en conciencia estoy convencido de que deben ser dichas en un momento como este.

– ¿Cómo prevé que resultará la visita?

Considero que ya sería algo fuera de lugar que yo haga conjeturas sobre esto.

– ¿Qué consejos daría a los cinco visitadores?

Me limito a una única sugerencia general: ayudar a los Legionarios a dedicarse a una honesta y objetiva autocrítica. Lo que últimamente me ha parecido desconcertante es el tipo de razonamiento colectivo que ha tomado cuerpo entre los Legionarios: “No pensamos para nada que haya algo de equivocado en la cultura interna de la Legión, pero si la Santa Sede nos pide cambiar algo, lo haremos”. La docilidad a la Santa Sede, si bien es loable y justa, enmascara una enorme falla: la incapacidad de la Legión, en su conjunto, de comprometerse en una saludable autocrítica. No es más el tiempo de seguir adelante como siempre, sin embargo es esta la impresión que se tiene de los Legionarios en estos últimos cinco meses de crisis.

Es demasiado evidente esta incapacidad de ver y de reconocer honestamente las fallas y los errores que tantas personas fuera de la Legión sí ven tan claramente. A los Legionarios se les debería hacer entender que no es tarea de la Santa Sede reformar la Legión. La Legión será reformada a fondo sólo cuando se reforme a sí misma desde dentro. Pero esto sólo podrá comenzar con un auto-examen que mueva desde dentro a la Legión y admita los errores de la Legión.

– ¿Y sus consejos a los miembros de Regnum Christi?

No tengo autoridad para hablarles a ellos colectivamente. En febrero un email mío del que deseaba que tuviera una amplia difusión, pero que a su vez se mantuviera privado, fue hecho público por todas partes en internet. Pero si cualquier miembro de Regnum Christi me lo pidiese en persona, mi consejo sería del mismo tipo: tú concéntrate en Cristo, obra con cuidado para discernir tu camino personal, comprométete en tu parroquia, busca crecer en tu vida interior, esfuérzate en hacer una crítica sana e informada a la Legión y a Regnum Christi.

– ¿Qué cosa cree que será de la Legión a largo plazo?

De nuevo, no sería inteligente para mí comenzar a hacer conjeturas sobre esto. Es algo que le toca al Espíritu Santo, que afortunadamente tiene muchas opciones a su disposición.

– ¿Qué piensa que se deba hacer a propósito del lugar central dado a los escritos, a la persona y a la figura del fundador, Marcial Maciel?

Espero que la Legión abjure lo más pronto posible del Padre Maciel y acelere el sacar distancia de él. Sobre este punto, no veo vías alternativas. Todos - y subrayo, todos - los retratos de Maciel que todavía están colgados en las casas de los Legionarios deben ser removidos. Deben dejar de citar sus escritos en público (me enteré que en una misa celebrada recientemente en una comunidad de Legionarios, quien dio la homilía tuvo la osadía de citar un pasaje de una carta de Maciel). A propósito, un simple paso en esta dirección comportaría también un cese inmediato de la costumbre de referirse al Padre Maciel como “nuestro padre” o “mon père”, fórmula adulatoria cuyo uso él permitió y alentó. Increíblemente muchos, si no la mayor parte de los Legionarios, todavía insisten en usar la fórmula.

– ¿Cuáles cree que sean los puntos fuertes sobre los cuales los Legionarios y Regnum Christi se pueden apoyar, en esta fase de incertidumbre?

Si la Legión es fiel a la propia palabra, la Iglesia debería contar con la docilidad de los Legionarios y de los miembros de Regnum Christi para cumplir lo que sea que se decida sobre ellos en el futuro. La Legión de Cristo y Regnum Christi están compuestos por cientos de buenos y santos hombres y mujeres de Dios. Yo tengo la estima más profunda por muchos de ellos. Ellos, en conjunto, constituyen una razón de optimismo. Pero por último nuestra confianza debe apoyarse en la fuerza y la acción del Espíritu Santo que, a través de la Santa Sede, ayudará a todas las personas involucradas a alcanzar un justo discernimiento de la solución más adecuada para la Legión de Cristo y el movimiento Regnum Christi.

– ¿Cuáles son las cosas que usted piensa que deben cambiar en la cultura interna de la Legión, especialmente ligadas al “voto de caridad” recientemente abolido, es decir, el voto de no criticar a los superiores?

En el centro de los serios problemas que se refieren a la cultura interna de la congregación hay un modo errado de comprender y de vivir el principio teológico - en sí mismo válido - según el cual la voluntad de Dios se manifiesta al religioso a través de su superior. El seminarista de la Legión es guiado erróneamente a nutrir una exagerada concentración sobre la interna “dependencia” del superior para virtualmente cualquier acto suyo que sea intencional (ya sea explícitamente, en virtud de ciertas normas o autorizaciones recibidas, en virtud de permisos habituales o presuntos). Esto no está en armonía con la tradición de la vida religiosa en la Iglesia, ni es teológicamente o psicológicamente apropiado. Comporta más bien una peligrosa supresión de la libertad personal (muy lejana de la razonada, ponderada y libremente ejercitada oblación del intelecto y de la voluntad que el Espíritu Santo genuinamente inspira en las instituciones de obediencia religiosa) y determina restricciones no santas y no sanas en la conciencia personal.

Además, las normas de la Legión respecto al “referir”, “informar”, “comunicar a”, “depender de” los superiores constituyen un sistema de control y de conformidad que ahora debe ser considerado altamente sospechoso, teniendo en cuenta lo que sabemos del Padre Maciel. Además, estas normas generan una noción simplista y humanamente y teológicamente empobrecida de la voluntad de Dios (su discernimiento y manifestación) que produce inmadurez personal.

Más seriamente, la manera de vivir en la cual los Legionarios practican la obediencia está entretejida con ese género de indiscutible sumisión que en primer lugar ha permitido que el culto a la personalidad surja en torno a la figura de Maciel, y que luego ha cubierto sus fechorías. Los seminaristas de la Legión son especialmente entrenados a detener la razón al obedecer, a buscar una íntima total conformidad en todas las normas y a resistir cada impulso interior por examinar o criticar las normas o las indicaciones de los superiores.

Cierto, las motivación primera que está tras esta vida de obediencia es el ideal de la total “inmolación” de sí por amor a Cristo, en cuanto encarnado en la vivencia integral de todas las normas y las indicaciones de los superiores. Esta “inmolación” del intelecto y de la voluntad es el corazón del “holocausto” que el Legionario es invitado a vivir por amor de Cristo y de la Iglesia. Por cuanto la motivación sea válida - y generaciones de Legionarios la han seguido en buena fe - a largo plazo esta no sólo se muestra profundamente problemática, sino que explica también el negativo cambio de personalidad que muchos, si no la gran parte de los Legionarios sufren en el tiempo: la superficialidad de sus expresiones emotivas, la falta de empatía y la incapacidad de relacionarse normalmente con los otros en los más variados contextos, la sensación general de conducir una vida “aparte”, etc. Sólo excepcionalmente los sacerdotes de la Legión superan este estado, pero sólo gracias a muchos talentos y dones humanos que ya traen con ellos al entrar en la Legión.

– ¿Qué elementos encuentra más desconcertantes y que necesitan una especial atención por parte de los visitadores?

Cito un par de ellos. ¿Por qué, por ejemplo, casi 25 sacerdotes de la Legión siguen siendo llamados a una “renovación espiritual” de dos meses de duración en el centro de espiritualidad de la Legión en Cotija, Michoacán, en México, alojados precisamente en la casa (ahora centro de retiro y museo) en la cual creció el padre Maciel? ¿Por qué allí? ¿Por qué Cotija? ¿Por qué todavía hoy?

Además, ¿por qué la Legión sigue trabajando para recoger vocaciones? ¿Hoy? ¿En estas circunstancias? Sería un verdadero gesto de honestidad para la Legión de Cristo incluso sólo decidir suspender toda obra vocacional al menos durante la duración de la visita canónica, y todavía mejor hasta cuando haya vuelto a poner en orden la propia casa.

Una de mis preocupaciones más profundas es que los seminaristas de la Legión no están actualmente en condiciones de discernir adecuadamente lo que Cristo les pide hacer. Y esto porque se les priva sistemáticamente de aquel tipo de información de la que tienen no sólo el derecho sino también la fundamental necesidad de conocer: una información completa de los elementos base de la doble vida del Padre Maciel; el conocimiento de que la vida religiosa, con sus normas y disciplina interna, que ellos se aprestan a vivir es profundamente problemática y tiene necesidad de un escrutinio y de una revisión de los pies a la cabeza; una exposición exhaustiva de las críticas razonables que han sido hechas contra la Legión y Regnum Christi; y una honesta admisión de los errores de la Legión por parte de sus altos superiores. Deberíamos todos encontrar impactante que la mayor parte de los seminaristas de la Legión - y lo mismo se puede decir de los miembros consagrados de Regnum Christi - vivan todavía hoy su vida cotidiana en la más grande ignorancia de la mayor parte de estas cosas, protegidos como están virtualmente de todas las informaciones negativas referentes a la Legión y Regnum Christi. En consecuencia, carecen de la necesaria libertad interior para discernir la auténtica voz de Dios en sus vidas presentes. Esto es un elemento al cual es necesario que los visitadores dediquen mucha atención.

Una cuestión todavía más profunda, naturalmente, es la del carisma. Yo, personalmente, siento la necesidad de que al final la Iglesia de alguna manera reafirme la validez de un carisma institucional en la Legión de Cristo y en Regnum Christi. Especialmente los miembros de Regnum Christi tienen necesidad de saber de parte de las más altas autoridades de la Iglesia si ha habido de verdad un genuino carisma inspirado por el Espíritu Santo en la obra de la Legión y en Regnum Christi, o lo que la Iglesia ha visto en los sesenta y ocho años del fenómeno de la Legión ha sido más bien a Dios que ha sacado un gran bien de una iniciativa primariamente humana y llena de vicios.

Esa cuestión – si aquí hay o no un genuino carisma institucional – es verdaderamente seria y, como se presenta en el caso de la Legión, no tiene precedentes en la historia de la Iglesia. Yo espero que los visitadores recojan información útil que ayude a la Santa Sede a encontrar la respuesta correcta a tales cuestiones.

Por último, temo que podrán salir a la luz otras víctimas del padre Maciel. El bien de sus vidas debe convertirse muy claramente en una prioridad visible y en un deber para los superiores de la Legión. Tengo la esperanza de que los superiores que han recogido mucha información respecto a esto estén prestos a abrirse sin reservas a los visitadores.

– ¿Cree que la actual dirección de la Legión esté demasiado estrechamente asociada al fundador, como para continuar dirigiendo la congregación?

Buena pregunta. La Santa Sede puede evaluar el asunto, pero en definitiva creo que la correcta respuesta a esta pregunta puede surgir de un capítulo general de la congregación que, a mi juicio, debería ser conducido bajo estrecha vigilancia de la Santa Sede y suspendiendo las actuales disposiciones para un capítulo general que se encuentran en las constituciones de la Legión, de modo que se permita la más amplia participación de una pluralidad de miembros, especialmente de los que están o no han estado en puestos de comando.

– ¿Puede sobrevivir una congregación como la Legión sin el “modelo” dado por el fundador?

Todo es posible para Dios. El Espíritu Santo ciertamente puede hacer surgir un grupo de Legionarios - cofundadores que se han distanciado interiormente del Padre Maciel - que bajo la inspiración del Espíritu, puedan ofrecer modelos de vida para los futuros miembros y guiar una nueva generación de Legionarios, bebiendo del rico tesoro de espiritualidad religiosa que es patrimonio de la Iglesia. Y eso podrá ser transmitido también al movimiento Regnum Christi.

Hay llamadas y llamadas

Publicado por Vocaciones Jesuitas

Lo reconozco. El está a la puerta, llamando. Lo ha estado haciendo hasta ahora y sé que lo seguirá haciendo.

Su llamada ha sido como huracán que me ha arrancado de cuajo de la tierra a la que se estaba agarrado; como terremoto que ha removido seguridades en las que estaba anclado; como fuego que ha arrasado certezas en las que estaba aferrado.

Es cierto que es huracán, terremoto y fuego, pero habitualmente se me presenta como brisa suave, imperceptible pero constante. Brisa que alivia, que reconforta sin violentar. Los que la han percibido dicen haberse sentido sobrecogidos: “al sentirla, Elías se cubrió el rostro con el manto, salió afuera y se puso en pie a la entrada de la cueva” (1 Reyes 19,13).

Dicen que como Abrahán intuyeron una promesa que los sacaba de lo suyo (Gn. 12,1-4). Afirman que los adentró, como Moisés, en el desierto (Ex.6,2-13); que ante su santidad temblaron, como Isaías, de pies a cabeza (Is.6,1-8); pero, como le sucedió a Jeremías, su atracción les sedujo (Jer.20,1-9)

Dicen como Samuel haber escuchado en el silencio de la noche una Palabra que no lograban distinguir (1 Sam 3,1-21): unos como Sara rieron incrédulos (Gn.18,1-15); hubo quienes al intuir su alcance se desearon, como Elías, la muerte (1R 19,3-9), mientras que otros huyeron como Jonás (Jo.1,1-4)

Todos ellos dicen que van aprendiendo, como María, a acoger esa brisa y van dejando que el Espíritu engendre lo inaudito: no saben cuando será plenitud. Sólo saben que no dependerá de ellos.

Dicen que esa brisa les trae el recuerdo de lo de Jesús, y sienten -no te lo sabrían explicar- que su vida está llamada a ser como la de Él: grano de trigo que muere, cae en la tierra, es sepultada y germina dando fruto. No saben cuándo será. Sólo saben que no dependerá de ellos.

Esta experiencia, me digo, sigue sucediendo. El sigue a la puerta, llamando.

XVI Domingo del T. O. (San Marcos 6,30-34) - Ciclo B: El Reino del Ruido

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

Érase una vez un reino que era muy ruidoso, el chirrido de las máquinas, el estruendo de los cuernos y los gritos de las gentes lo llenaban todo y el ruido llegaba hasta los confines del mismo.

Un año, el joven príncipe que había crecido en medio del ruido declaró que el día de su cumpleaños quería oír el ruido más grande del mundo. Publicó un edicto diciendo que el día de su cumpleaños, a mediodía, todos los ciudadanos de su reino se reunirían delante del balcón del palacio y durante un minuto gritarían con toda la fuerza de sus pulmones.

En un rincón lejano del reino una mujer encontró el edicto ridículo y preocupante. Y dijo a su marido que mientras los otros gritarían, ella abriría simplemente la boca y haría como que gritaba. Se lo contó también a su mejor amiga y ésta a otra y a otra…

Cuando llegó la hora señalada, el reino, por primera vez en su historia, se calló. Y el joven príncipe oyó por primera vez en su vida el canto de los pájaros, el murmullo del agua de los arroyos y el susurro del viento entre las hojas de los árboles. Y el príncipe lloró de alegría.

Nosotros también vivimos en el reino del ruido. Ruido en las calles, en las casas , en los coches y en los corazones.

¿Cuándo es la última vez que experimentó la alegría de un profundo silencio?

Cuanto más civilizados creemos ser más ruidos experimentamos. Dicen que el silencio es precioso ¿pero quién lo necesita?

Hacemos cosas por dinero, por placer y otras muchas para matar el tiempo. Dicen que cuando Adán se aburría con la pacífica compañía de Dios, Dios dio cuerda al primer reloj. Desde ese momento, el reloj se ha convertido en nuestro tirano y marca el ritmo de nuestras vidas.

Jesús en el evangelio de hoy invita a sus discípulos a un sitio tranquilo para descansar con Él.

Este aparte, este tiempo de paz y oración, de quietud y descanso es tan necesario como el respirar. Sin él podemos perder el centro. Donde está tu tesoro allí está tu centro. Y Dios es nuestro origen y nuestro destino.

Nosotros, como los apóstoles, necesitamos un lugar y un tiempo para descansar en Jesús, orar, escuchar y aprender de Jesús.

Nuestra iglesia podría ser el área de descanso en el camino ruidoso de la vida. Esta Eucaristía podría ser ese tiempo, corto ciertamente, para escuchar al maestro. Nosotros, como los apóstoles, queremos contarle a Jesús todo lo que hemos hecho durante la semana. Y Él nos invita a acompañarle.

Cuando queremos conocer a alguien le preguntamos cómo se gana la vida. Soy maestro, bombero, oficinista, abogado…Y así pensamos que conocemos ya toda su vida. La mejor manera de conocer una persona es saber lo que hace en su tiempo libre. Más importante que lo que uno hace es saber quién eres cuando no haces nada.

La iglesia es el lugar donde somos invitados a no hacer nada. Aquí descansamos de nuestro trabajo y de nosotros mismos. Aquí recordamos todo lo que Dios ha hecho en la creación, en Jesús, en nuestras vidas… Aquí descansamos en los brazos de Dios.

Ahí afuera, tenemos los ojos bien abiertos, los puños preparados, los pies en movimientos, vendemos y compramos, gritamos y reímos…

Aquí, en la paz, abrimos los corazones para recibir el don más importante, Dios mismo. Para el descanso del cuerpo nos tumbamos en la arena y ¿para el descanso del alma?

Venid conmigo para descansar, escuchar, ser renovados. Jesús ofrece a sus discípulos el pan de la palabra, el pan de la eucaristía, su enseñanza y el alimento del alma.

Durante seis días, estamos divididos entre la avaricia y la necesidad, entre el ruido loco en nuestras cabezas y el silencio oracional del corazón.

Señor, los domingos, danos descanso, danos tiempo, danos paz y sabiduría.

Nada de lo que nosotros podemos hacer nos hace más valiosos de lo que Dios ya nos ha hecho a cada uno.



HOMILIA 2 sobre el texto a los Efesios

La primera piedra.

A principios del siglo 19, en 1800, se puso la primera piedra del Capitolio en Washington. Con el paso del tiempo se hundió tanto que ahora no la encuentran. Hay una comisión encargada de localizarla.

La primera piedra es un signo, un símbolo de la finalidad del edificio.

No podemos perder de vista "nuestra primera piedra", nos ayuda a saber por qué estamos aquí.

Dios quiso y quiere hacer una nueva casa, una nueva familia, un nuevo pueblo. Y Dios puso muchas piedras… pero puso la primera y la última cuando envió a Jesús.

No podemos perder de vista nuestra primera piedra. Por Él estamos aquí. Para Él estamos aquí. Con Él estamos aquí.

"Cristo, el que de los dos pueblos ha hecho uno solo, destruyendo, en su propio cuerpo el muro, el odio, que los separaba. Reunió los dos pueblos en su persona creando de los dos un solo hombre nuevo".

Cristo es la primera piedra de este nuevo pueblo, su iglesia..

Dos pueblos: judíos y gentiles.

Dos mundos: elegidos y los otros.

Un muro que los separaba, el odio.

Un templo con dos patios: para judíos y para paganos.

Cristo vino a destruir ese muro para hacer un pueblo, una casa, una iglesia, un mundo.

La historia humana es la historia de los muros que los hombres siguen levantando.

La historia de la separación, de la división y del odio.

Uno no nace cristiano, uno se hace cristiano. Y nadie está aquí por nacimiento, por derecho propio. Tenemos que ser adoptados por Dios. El nos edifica, nos hace piedras vivas de esta nueva casa, su familia.

Algunos dicen "cuando Yo entregué mi vida a Cristo", "cuando Yo pedía a Cristo que viniera a mi vida". Como si Yo fuera el agente de la salvación, como si Yo lo hiciera todo.

Todo es gracia de Dios. Él nos ha llamado. Él es la cabeza de su iglesia. Él es la primera piedra, sin ella ninguno de nosotros estaríamos aquí.

Cristo sigue edificando su iglesia, pastoreando su familia, santificando a sus hijos, entusiasmando a todos los que quieren vivir según Él: amar, perdonar, servir.

15 de Julio: San Buenaventura

Publicado por El Blog de X. Pikaza

Vivió del 1221 al 1274 y fué religioso y teólogo franciscano, de origen italiano. Es con Tomás de Aquino el mayor exponente del pensamiento cristiano del siglo XIII, tanto por su visión del hombre que busca a Dios como por la del Dios que se manifiesta a los hombres. Estudió en la Universidad París con Alejando de Hales, comentando después en la misma universidad las Sentencias de Pedro Lombardo. El año 1257 fue elegido General de los franciscanos, teniendo que actuar como mediador entre los dos grupos de hermanos (radicales y moderados) y lo hizo con tanto éxito que algunos le tomaron como segundo fundador de la Orden. El año 1273, el Papa Gregorio X le nombró obispo/cardenal de Albano y le encargo la preparación y dirección del Concilio de Lyon II, que debía tratar de la unión de la Iglesia. Murió mientras se celebraba el Concilio. Fue un hombre de Iglesia y un contemplativo, en la línea de la tradición patrística y espiritual, más que un especulativo como Tomás de Aquino. Su teología es de tipo orante y experimental, no de razonamiento crítico, siendo a pesar de ello (o por ello) de gran profundidad. Buscó los vestigios de Dios en el mundo y en la vida humana, dentro de la mejor tradición platónica, con Filón, → Orígenes, Gregorio de Nisa y Dionisio Areopagita, Agustín y Ricardo de San Víctor. Quiso alabar a Dios con los querubines-serafines de Is 6 (y Ez 1), siguiendo a Francisco, de manera que su teología acaba siendo un ejercicio de oración.

1. Principio teológico.

Resulta imposible evocar todos los aspectos de su teología, que se contiene básicamente en Commentarii in IV libros Sententiarum Petri Lombardi; Quaestiones disputatae de perfertione evangelica; Breviloquium (un compendio de la teología.); Itinerarium mentis in Deum (ascenso del hombre a Dios); Collationes in Hexaemeron, y también en otros que aparecen editados en sus Obras.

En el contexto de este diccionario quiero recoger algunos elementos de su visión de la Trinidad, que se sitúa en la línea del pensamiento de → Ricardo de San Víctor, desde la perspectiva del amor contemplativo. Más que de una prueba racional de Dios, Buenaventura habla de un vestigium (huella), palabra que le sirve para expresar el carácter simbólico y contemplativo de la teología. Más que la especulación intelectual, le ha importado el camino de búsqueda, que le va llevando desde las huellas de Dios en el mundo hasta la verdad del Dios que se refleja en las cosas del mundo y culmina en Jesús, Libro de Dios.

«Dios-Trinidad se manifiesta y ofrece el testimonio de sí mismo por el vestigio de la omnipotencia, de la sabiduría y de la voluntad divina que hallamos en las cosas. Y dado que ese vestigio aparece claramente en todas y cada una de las criaturas –cada una en efecto está dotada de pode, de verdad y de bondad – resulta claro que el Dios-Trinidad se manifiesta y da testimonio de sí mismo como realidad trinitaria a través del conjunto de los seres creados. Sin embargo, para que este testimonio pueda ser visto y entendido, Dios abre los ojos y los oídos de sus fieles a través de la revelación de los misterios divinos»
(De Triplici testimonio de SS. Trinitatis, n. 7).

«El Unigénito de Dios, como Verbo increado, es el Libro de la Sabiduría... ¡Oh!, si yo pudiese hallar este Libro, cuyo origen es eterno; su esencia, incorruptible; su conocimiento, vida; su escritura, indeleble; su meditación, deseable; fácil su doctrina; dulce su ciencia; inescrutable su profundidad; inefables sus palabras, y todas sus palabras un solo verbo. En verdad quien halla este Libro, hallará la vida y alcanzará del Señor la salud» (El árbol de la vida, 46).

2. Dios amor es Trinidad.

San Buenaventura elabora su argumento teológico partiendo de su comprensión de Dios como Perfección y Amor. En este contexto no dialoga con los no creyentes, ni razona desde fuera de la fe, sino que se sitúa dentro de ella, desde la perspectiva del cristiano que quiere comprender lo que está implicado en su fe (fides quaerens intellectum). A su juicio, siendo amor, y para serlo plenamente, Dios ha de ser despliegue personal y comunión de vida.

«Entiende, pues, y considera que aquel Bien (Dios) es óptimo del todo y en su comparación nada mejor puede concebirse. Y es Bien es de tal manera que no puede concebirse como no existente, dado que es absolutamente mejor el existir que el no existir. Más aún, es un bien que no puede concebirse rectamente a no ser que se le conciba como Uno y Trino. El Bien, en efecto es difusivo de suyo; luego el sumo bien es sumamente difusivo de suyo. Pero la difusión no puede ser suma, no siendo a la vez actual e intrínseca, substancial e hipostática natural y voluntaria, liberal y necesaria, indeficiente y perfecta. Por lo tanto, si no existiera una producción actual y consubstancial, con duración eterna, en el sumo Bien, y si no surgiera una persona tan noble como la persona que la produce a modo de generación y de espiración –... de suerte que haya un amado y un co-amado, un engendrado y un espirado, a saber: el Padre, y el Hijo, y el Espíritu Santo –no podría existir el Sumo Bien, pues no se difundiría sumamente...

Luego el Bien no sería Sumo Bien si careciera de la difusión suma. Por tanto, si con el ojo de la mente puedes co-intuir la pureza de aquella Bondad, que es el acto puro del Principio que caritativamente ama con amor gratuito, con amor debido y con amor compuesto de entrambos; que es la difusión plenísima a modo de la naturaleza y de la voluntad; que es la difusión a modo del Verbo, en quien se dicen todas las cosas, y a modo de Don, en quien los demás dones se donan.

Entenderás que, por razón de la suma comunicabilidad del bien, es necesario exista la Trinidad del Padre, y de] Hijo, y del Espíritu Santo, personas que por ser sumamente buenas, por necesidad son sumamente comunicables; por ser sumamente comunicables, sumamente consubstanciales; por ser sumamente consubstanciales, sumamente configurables en semejanza; por ser comunicables, consubstanciales y configurables en sumo grado, son sumamente co-iguales y, por lo mismo, sumamente coeternas; propiedades de las que resulta la suma co-intimidad por la que, no sólo una persona está necesariamente en la otra por razón de la circunincesión suma, sino también la una obra con la otra por razón de la omnímoda identidad de la substancia, virtud y operación de la misma beatísima Trinidad» (Itinerario de la mente a Dios).


3. Teología franciscana.

Significativamente, Buenaventura ha desarrollado su teología partiendo de una nueva experiencia de Dios, de la que ha sido portador → Francisco de Asís, que así aparece como “lugar teológico”, es decir, como impulsor de una nueva visión del cristianismo, en una línea en la que se retoman las intuiciones místicas de → Dionisio Areopagita. De esta manera ha vinculado el “platonismo” de Dionisio (que busca a Dios en un ascenso que le lleva más allá de sí mismo) con el fuerte realismo experiencial de Francisco de Asís, a quien se le ha manifestado el mismo Dios como fuego en el monte de la contemplación (Alvernia). En esa línea, Buenaventura ha interpretado la teología como una expansión de la experiencia contemplativa del mismo Francisco. La teología aparece así como hermenéutica o interpretación de la santidad de los creyentes:

«Y esto es lo que se dio a conocer al bienaventurado Francisco cuando, durante el exceso de la contemplación en el alto monte…, se le apareció el serafín de seis alas, clavado en la cruz, relación que yo mismo y otros varios oímos al compañero, que a la sazón con él estaba; allí donde pasó a Dios por contemplación excesiva y quedó puesto como ejemplar de la contemplación perfecta, como antes lo había sido de la acción, cual otro Jacob e Israel, como si el mismo Dios invitara a todos los hombres verdaderamente espirituales, por medio de él, más con el ejemplo que con la palabra, a semejante tránsito y mental exceso.. Y en este tránsito, si es perfecto, es necesario que se dejen todas las operaciones intelectuales, y que el ápice del afecto se traslade todo a Dios y todo se transforme en Dios.

Y ésta es experiencia mística y serenísima, que nadie la conoce, sino quien la recibe, ni nadie la recibe, sino quien la desea; ni nadie la desea, sino aquel a quien el fuego del Espíritu Santo lo inflama hasta la médula. Por eso dice el Apóstol que esta mística sabiduría la reveló el Espíritu Santo.

Así, no pudiendo nada la naturaleza y poco la industria, ha de darse poco a la inquisición y mucho a la unción; poco a la lengua y muchísimo a la alegría interior; poco a la palabra y a los escritos, y todo al don de Dios, que es el Espíritu Santo; poco o nada a la criatura, todo a la esencia creadora, esto es, al Padre, y al Hijo, y a Espíritu Santo, diciendo con Dionisio al Dios trino:
“Oh Trinidad, esencia sobre toda esencia y deidad sobre toda deidad, inspectora soberanamente óptima de la divina sabiduría, dirígenos al vértice trascendentalmente desconocido, resplandeciente y sublime de las místicas enseñanzas, vértice donde se esconden misterios nuevos, absolutos e inmutables de la Teología en lo oscurísimo, que es evidente sobre toda evidencia, en conformidad con las tinieblas y del silencio que ocultamente enseñan, relucientes sobre toda luz, resplandecientes sobre todo resplandor, tinieblas donde todo brilla y los entendimientos invisibles quedan llenos sobre toda plenitud de invisibles bienes, que son sobre todos los bienes”.
Digamos esto a Dios.

Y al amigo para quien estas cosas se escriben, digámosle con el mismo Dionisio: “Y tú amigo, pues tratas de las místicas visiones, deja con redoblados tus esfuerzos, los sentidos y las operaciones intelectuales y todas las cosas sensibles e invisibles, las que tienen el ser y las que no lo tienen; y como es posible a la criatura racional, secreta o ignoradamente, redúcete a la unión de aquel que es sobre toda substancia y conocimiento. Porque saliendo por el exceso de la pura mente de ti y de todas las cosas, dejando todas y libre de todas, serás llevado altísimamente al rayo clarísimo de las divinas tinieblas» (Itinerario de la mente a Dios; texto on line en )

http://www.franciscanos.net/document/itinerio.htm).
Edición completa de sus escritos en Opera omnia I-X (Quaracchi 1882-1902). Texto con versión castellana en Obras de San Buenaventura I-VI (Madrid 1946-1956). Cf. O. González de Cardedal, Misterio Trinitario y Existencia humana. Estudio histórico-teológico en torno a San Buenaventura (Madrid 1966); J. A. Merino, Historia de la filosofía franciscana (Madrid 1993); J. Sanz, San Buenaventura. Experiencia y Teología del Misterio (Madrid 2000).